Alimentación infantil

La alimentación y nutrición adecuadas durante la infancia y niñez temprana es fundamental para el desarrollo del potencial humano completo de cada niño. Es bien reconocido que el periodo entre el nacimiento y los dos años de edad es una “ventana de tiempo crítica” para la promoción del crecimiento, la salud y el desarrollo óptimos (OMS).

Aunque los términos alimentación y nutrición se usan frecuentemente como sinónimos, en realidad corresponden a conceptos distintos (Diferencias entre alimentación y nutrición). El objetivo principal de la alimentación es la nutrición, si bien es evidente que, ya desde los primeros meses de vida, incluye también un importante componente social.

Objetivos de este texto:

  • Manual de ayuda y orientaciones dirigidas a padres con interés en la alimentación de sus hijos (en particular de lactantes, aunque no se limita a esta edad).
  • Son sólo recomendaciones generales, aplíquelas con sentido común. Algunos niños podrían necesitar alguna medida distinta a lo dicho en este documento y que, si es así, su pediatra o enfermera le explicará con detalle.
  • Estas recomendaciones no pretenden sustituir a las que su pediatra o enfermera pediátrica le pueden aportar, y que siempre serán más ajustadas a las necesidades de su bebé.

Otros aspectos relacionados con los niños, como por ej., la higiene y limpieza, la prevención de accidentes, las vacunas, etc., sobrepasan los límites de este texto. Para obtener información sobre estas cuestiones recomendamos consultar fuentes fiables, como:

Vea también, al final de este texto, la parte de Para saber más

Notas:

  • Conflictos de intereses: los autores de este wikilibro declaran no presentar conflictos de intereses en relación a las cuestiones, prácticas y productos comentados en este documento.
  • Los términos bebé, niño, hijo, lactante, enfermera, médico, pediatra y padres se usan siguiendo las normas de la Real Academia Española y de la Asociación de Academias de la Lengua Española; son inclusivos y no excluyentes, o sea, se refieren a personas de ambos sexos.

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Impacto de la alimentación en la salud

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  • Determinantes dietéticos de la obesidad.
  • Determinantes dietéticos del cáncer.
  • Determinantes dietéticos de la enfermedad coronaria.

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Recomendaciones generales

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Estas son solo recomendaciones generales, pero tratan de expresar aspectos muy importantes que son válidos para toda la familia, para personas de todas las edades. Si queremos que los niños aprendan hábitos saludables, este debe ser el objetivo de toda la familia (de nada sirve intentar que los niños hagan algo que no hacen los padres de forma cotidiana y con naturalidad).

  • Siempre que sea posible, coman en familia. Los niños aprenderán hábitos saludables si los ven a diario y con naturalidad en sus padres y demás familia.
  • Evitar las distracciones durante la comida (televisión, etc.). El tiempo de comer es un periodo de aprendizaje y comunicación: para hablar, buscar el contacto visual (lactantes pequeños) y compartir (niños mayorcitos). Trate de estar presente en el tiempo de la comida, anímele a comer pero no le fuerce, haga caso de las indicaciones del niño (hambre, satisfacción).
 
El lavado de manos es imprescindible
  • Evite las prisas, pero el tiempo de comer también debe estar limitado (30 a 45 minutos según los casos).
  • Evite las tomas de alimento entre comidas; puede tomar agua si la necesita, o hace calor.
  • El lavado de manos del cuidador y del propio niño antes de preparar la comida y antes de comerla es imprescindible.
  • Horarios: si bien en las primeras semanas es conveniente hacer una alimentación a demanda, a partir de los 4-5 meses es recomendable tratar de establecer ciertas pautas horarias; por ejemplo: desayuno hacia las 8-9 h, comida a las 12-13 h, merienda a las 16-17 h, y cena a las 20-21 h (aproximadamente). Los lactantes que lo necesiten pueden hacer otras tomas además de lo indicado. A partir de los 5-6 meses de edad, la mayoría de los lactantes y niños hacen 4-5 comidas al día.
  • La alimentación debe adecuarse a las particularidades culturales y preferencias de cada familia.
  • Recuerde que las cantidades de alimentos las debe marcar cada niño (a los padres les corresponde cuidar la calidad y variedad); recuerde también, que el hecho de que un niño enfermo coma menos no es importante, más bien es natural.
  • Alimentación variada y equilibrada. Ningún alimento o producto debe estar prohibido (salvo alergia comprobada), simplemente limite su consumo a las ocasiones que usted establezca.

La alimentación es como un concierto sinfónico

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La alimentación es como un concierto sinfónico

En este texto se comentarán cuestiones relativas a alimentos y productos concretos, pero trate de entender esto en su conjunto y relativice la importancia de cada alimento individual.

Piense que la alimentación en su conjunto es como un concierto sinfónico; el resultado final es el resultante de la participación de varias docenas de instrumentos, y si uno falla, no se notará si los demás suenan bien y le reemplazan. Llevando esto a la alimentación infantil, piense que no importa que un niño no tome (porque no le guste), por ej., las acelgas, si su dieta cotidiana incluye otras verduras y hortalizas. Así que no se obsesione con alimentos concretos y piense más en el conjunto.

En el documento Decálogo de la alimentación (AEPap, 2013) se resume en pocas palabras lo más importante respecto a la alimentación de niños y adolescentes.


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Lactantes de 0 a 6 meses de edad: lactancia materna

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La leche materna es el alimento ideal y, en general, suficiente hasta los 6 meses de edad

La leche materna

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Lactancia materna

La leche humana es específica para la especie humana. La lactancia materna representa el patrón oro o modelo de referencia frente al cual otros sistemas de alimentación deben ser comparados para comprobar sus cualidades.

Los beneficios comprobados atribuibles a la lactancia materna son muchos e importantes, tanto para el bebé como para la madre:

  • Para el bebé:
  • Disminuye la incidencia y gravedad de un amplio grupo de enfermedades infecciosas.
  • Reduce el riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante.
  • Representa una mejora del riesgo de padecer un gran y heterogéneo grupo de enfermedades no infecciosas (alergia alimentaria, diabetes mellitus, etc.).
  • Mejores resultados en los test de desarrollo cognitivo: una investigación reciente así lo indica.[1]
  • Etc. (son innumerables los beneficios para el bebé).
  • Para la madre: menor sangrado posparto, menor riesgo de cáncer de mama y ovario, etc.

Además representa un elemento fundamental en el establecimiento y fortalecimiento del vínculo madre-hijo.

Si bien la lactancia materna es la mejor forma de alimentación del bebé, cuando no es posible o la madre así lo decide, hay alternativas suficientemente seguras para lograr un desarrollo sano del bebé.

¿Qué es el calostro?:

  • Es la leche de los primeros 2-4 días; es menos densa y más amarillenta.
  • Es rica en inmunoglobulinas, minerales y proteínas, y más pobre en grasas e hidratos de carbono que la leche madura (a partir de los 7-10 días), y su composición es la óptima para las necesidades del bebé en esos primeros días. En este periodo de tiempo la composición de la leche va cambiando progresivamente.

Composición y características de la leche materna:

  • La composición de le leche materna[2] es tal que cubre suficientemente todas las necesidades del bebé, incluso las de agua (la sed).
  • La composición de la leche materna va cambiando, se adapta a las necesidades básicas del bebé en cada momento, y no solo a lo largo de los primeros meses (calostro, transición, leche madura) sino también dentro de una misma toma.
  • La leche materna no es un líquido estéril, contiene bacterias diversas que ayudan a colonizar el tubo digestivo del bebé con microorganismos que tienen efectos protectores (probióticos) no bien conocidos, pero, sin duda, importantes.[3]
  • Cuando se comparan leches de madres de distintas regiones del mundo se comprueban más similitudes que diferencias. Estas se centran en las proteínas y ciertos minerales y vitaminas, y en general pueden explicarse por la dieta materna y otros factores ambientales.[4]
  • La leche materna nunca puede hacer daño al bebé; puede ser, quizás, escasa, pero nunca "mala".

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Claves iniciales para una lactancia adecuada

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Lactancia materna

Si piensa alimentar al pecho a su bebé, hay algunas cuestiones importantes a tener en cuenta desde el primer momento:[5]

  • Poner al bebé al pecho cuanto antes, si es posible en el mismo paritorio.
  • Posición correcta al mamar: labios abiertos y separados, introducir en la boca toda, o casi toda, la areola mamaria; el labio inferior debe quedar plegado hacia fuera.
  • Dar el pecho a demanda, cuando el bebé lo pida, y durante el tiempo que necesite (cada bebé es diferente a los demás).
  • Vaciar la mama en cada toma.
  • Buscar una posición cómoda para la mamá; sentada o acostada, no importa. Si da el pecho sentada, busque una posición cómoda para su espalda y con apoyo en sus brazos, sobre todo el que sostiene al bebé.
  • Los lactantes que toman leche materna, en general, no necesitan tomar agua (salvo si la temperatura ambiental es alta, en cuyo caso puede ofrecerse pequeñas cantidades después de alguna toma de pecho).

Si le da leche artificial desde el comienzo:

  • Al comienzo pruebe a darle tomas cada 2-3 horas (7-9 tomas al día), pero adáptese a las necesidades del niño tanto en el número de tomas como la cantidad de cada una de ellas; tenga siempre presente que cada niño es diferente a los demás.

Horarios y número de tomas:

  • Al comienzo todo es bastante desordenado, tenga paciencia y déjese llevar por el bebé.
  • Los primeros días suelen tomar 7-9 tomas al día; no importa si su bebé quiere tomar más veces (los nacidos con peso bajo pueden necesitar tomas más frecuentes).
  • A partir de los 2-3 meses el número de tomas es muy variable, de 5 a 7 al día en la mayoría; a partir de los 4-5 meses, algunos lactantes tienen suficiente con 4-5 tomas al día, aunque otros aun toman 6-7 tomas.

Aprenda a reconocer los síntomas de saciedad del bebé: gira la cabeza, escupe o empuja con la lengua al pezón o la tetina, deja caer la leche, se duerme, etc. Esto vale para cualquier tipo de lactancia (pecho o biberón). Cuando vea estos síntomas, deje ya la toma, no insista más, ya que llegado a este punto, el bebé ya ha tomado lo que necesita.


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Cómo afrontar algunos problemas frecuentes

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Muchos de los problemas más usuales con la lactancia materna tienen su origen en mitos y creencias erróneas.[6] La información y la experiencia ayudarán a encauzarlos y darles solución.[7]

Causas de escasez en la producción de leche materna

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En general, la producción de leche se adapta a las necesidades del bebé; la frecuencia de la succión y el vaciado repetido de las mamas es lo que determina la cantidad de leche producida. No obstante, hay algunas excepciones a esta respuesta normal y que son causas de escasez en la producción de leche (hipogalactia). Algunas de estas condiciones son tratables, y, además, no siempre se asocian a hipogalactia de forma obligada:[8]

  • Hipoplasia mamaria: los pechos tienen poco tejido mamario productor de leche.
  • Cirugía previa de reducción del pecho.
  • Síndrome de ovario poliquístico: esta situación puede producir también disminución de la fertilidad, y puede mejorar con tratamiento específico.
  • Problemas durante el parto:
  • Síndrome de Shehann: hemorragia grave poco antes o después del parto.
  • Retención de la placenta.
  • Enfermedades de la glándula tiroides: el déficit de producción de las hormonas tiroideas es tratable y puede solucionar el problema.
  • Anorexia nerviosa.
  • Obesidad mórbida.

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Uso de hierbas para estimular la producción de leche materna

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Los galactogogos son productos que tienen potenciales efectos sobre la iniciación, mantenimiento o incremento de la producción de leche materna. Pueden ser de tipo farmacológico o derivados de hierbas.

Actualmente hay disponibles numerosos productos derivados de hierbas que se consumen por sus potenciales efectos galactogogos. Los más frecuentemente usados con este propósito son:[9]

Se están desarrollando estudios para determinar la eficacia y seguridad de estos productos en relación con la lactancia materna, sin que hasta el momento puedan extraerse conclusiones científicamente fundadas y válidas. Por lo tanto:[10]

  • A día de hoy no se ha establecido que ninguna de las hierbas citadas realmente incremente la producción de leche.
  • Algunas hierbas tienen o pueden tener efectos adversos sobre la salud de la madre y el bebé.
  • Algunos productos comercializados con este propósito no cumplen estrictamente la normativa sobre declaraciones nutricionales y de propiedades saludables europea y española.[11]

En razón de esto, es obligado recomendar prudencia en el uso de estos productos durante la lactancia materna.[9][12][13]

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Otros métodos para estimular la producción de leche materna

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A algunos remedios o métodos caseros (beber leche, agua, algunos alimentos concretos, etc.) se les ha atribuido el mérito de aumentar la producción de leche pero ninguna prueba científica lo acredita. Por el contrario, la ansiedad, el tabaco y la ingesta de alcohol interfieren y reducen la producción de leche.[14]

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Extracción y conservación de la leche materna

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Preguntas en relación con la lactancia materna

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Lactancia materna y deporte

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La práctica de deporte moderado, o incluso intenso, por parte de la madre, no parece afectar a la cantidad o calidad de la producción de la leche materna.[15] Por lo tanto, una mujer lactante puede compatibilizar sin problemas la lactancia de su bebé con la práctica de deporte al nivel que desee (no olvide usar el tipo de ropa más conveniente, en particular sujetadores firmes y cómodos).

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Lactancia materna y vacunas

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Vacunas en la madre. ¿Puede una mujer que da el pecho a su bebé recibir vacunas?: sí. Ninguna vacuna administrada a una madre que está lactando al pecho, afecta de forma negativa a ella misma, a la propia lactancia o al bebé. Si una vacuna está indicada, la lactancia materna no es un obstáculo.[16]

Aunque en los casos de las vacunas de virus atenuados, estos microorganismos pueden multiplicarse en la persona receptora de la vacuna, no se ha demostrado que se excreten a través de la leche (salvo en el caso de la rubeóla, aunque en este caso la eventual transmisión al lactante no tiene relevancia clínica).

Tal vez, la única precaución a tomar es en el caso de la vacuna de la varicela, en los raros casos en los que la madre, tras la vacunación presenta una erupción cutánea alrededor del lugar de la inyección. Debido al riesgo teórico de transmisión del virus vacunal al bebé (aunque no a través de la propia leche), las fichas técnicas de las vacunas disponibles actualmente recomiendan evitar dicha vacuna durante la lactancia.[17] Para minimizar este riesgo, bastaría cubrir las lesiones de varicela con un apósito o con la ropa para evitar el contacto directo con el bebé.

Esto referido a las vacunas contenidas en los calendarios normales para adultos. En el caso de vacunas especiales en caso de viajes deberá consultarse de forma individual (alguna vacuna podría estar contraindicada: fiebre amarilla, etc.).

Vacunas en el bebé. ¿La lactancia materna interfiere en la respuesta a las vacunas que se pongan al bebé?: no.

  • Si bien es cierto que la leche materna contiene inmunoglobulinas y otros factores de defensa frente a los microorganismos, no se ha demostrado que puedan interferir con las vacunas. Por lo tanto, vacune a su bebé cuando corresponda por su edad, independientemente del tipo de lactancia que reciba.
  • Actualmente algunos pediatras recomiendan separar la administración de la vacuna contra el rotavirus (que suele comenzarse a los 2 meses de edad) de la toma de pecho al menos un tiempo de 1-2 horas (antes/despues). Hasta este momento no se han encontrado pruebas de la necesidad de esta medida, aunque por tratarse de una medida de precaución inocua, tampoco se puede recomendar no hacerlo.

Vacunas en otros familiares. ¿La lactancia materna interfiere en las vacunas que han de ponerse a sus otros convivientes?: no. Recordar que en el caso de otros convivientes de una mujer lactante, este hecho -la lactancia- no debe suponer obstáculo ninguno para que reciban las vacunas que por edad u otras circunstancias estén indicadas.

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Embarazo y vacunas

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Aunque es bastante poco frecuente simultanear la lactancia materna con una nueva gestación, se añaden como complemento del punto anterior algunos pocos comentarios específicos en relación con las vacunas y la gestación.[18][19]

Según los casos No
Estas vacunas no solo pueden administrarse durante la gestación porque son seguras, sino que, además, pueden aportar una protección extra a su recién nacido, durante sus primeras semanas o meses de vida Estas vacunas son seguras durante la gestación, y si hay factores de riesgo específicos en una mujer que la hacen indicada, pueden administrarse Estas vacunas están contraindicadas, pero si recibiera alguna de ellas, de forma inadvertida por no saber que está embarazada, con mucha probabilidad no causará daños importantes a la madre o al feto.
• Gripe
• Tétanos, difteria y tosferina (Td / Tdpa)
• Hepatitis A
• Hepatitis B
• Neumococo (conjugada o de polisacáridos)
• Meningococo C
• Polio (inactivada)
• Sarampión, rubéola y parotiditis (triple vírica)
• Varicela
• BCG
• Vacuna de la gripe nasal
• No recomendada: VPH (virus del papiloma humano)
• Valoración individual según el riesgo: Fiebre amarilla
• Alguna vacuna frente a la fiebre tifoidea

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¿Necesita la madre lactante tomar suplementos de vitaminas o minerales?

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  • Yodo. Diversas entidades recomiendan aportar suplementos de yodo a la mujer gestante y lactante. Sin embargo, el grupo PrevInfad considera que, pese a ello, los estudios disponibles hasta el momento no permiten mantener dicha recomendación, y apuesta, por tanto, por no dar estos suplementos.[20]

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Lactancia materna y viajes internacionales

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No hay ningún límite de edad establecido para viajar en avión. No obstante, algunas líneas aéreas recomiendan no viajar, o exigen una autorización médica específica, a los menores de 7 días de edad.

Debe advertirse a las madres lactantes de que, en caso de viajes internacionales (uso de avión, desplazamiento a lugares alejados, etc.), la lactancia materna es siempre un seguro de salud para su bebé, y que, por tanto, debe mantenerse.

Recuerde:[21]

  • La succión activa y repetida, no sólo asegura la alimentación del bebé, sino que también le protege de las molestias propias de los cambios de la presión atmosférica de los viajes en avión.
  • La necesidad de pasar por los controles de seguridad de los aeropuertos (incluso con rayos X) no afecta a la lactancia materna en ningún aspecto.
  • Recordar la necesidad de contar con adaptadores de corriente eléctrica, si se usan extractores eléctricos.
  • La lactancia materna protege de padecer la diarrea del viajero y otras infecciones gastrointestinales. Además, la leche materna es una muy buena solución de rehidratación oral para los bebés con diarrea.
  • Respecto a las vacunas, consultar el apartado anterior. Algunas vacunas, como por ej. la fiebre amarilla, tiene riesgos específicos durante la lactancia materna (transmisión al bebé), por lo que deberá valorarse la posibilidad de demorar el viaje, y si ello no fuera posible, balancear el riesgo de la vacuna y la necesidad de protección de la madre si viaja a una zona endémica.

Si el bebé se alimenta con biberones de fórmula láctea, recuerde que:

  • El chupete puede ayudarle a aliviar las molestias propias de los viajes en avión.
  • Para la preparación del biberón use agua segura (embotellada y bien conservada).
  • Podrá llevar, como equipaje de mano, tanto la leche como los utensilios necesarios para alimentar al lactante durante el viaje si es necesario. No obstante, consulte con la línea aérea las condiciones concretas aplicables en cada caso.

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Lactancia materna y alcohol

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Cuando una madre lactante ingiere alcohol, una pequeña parte de este pasa a la leche y, por tanto, lo tomará el bebé al tomar el pecho. Ninguna cantidad de alcohol es segura para el bebé.

  • ¿El efecto perjudicial es igual con todas las bebidas alcohólicas?:[22] El efecto no depende del tipo de bebida, sino del contenido total de alcohol que tenga. Por ejemplo, no tiene el mismo efecto tomar un vaso de cerveza que una copa de coñac. Sin embargo, si se toman varias cervezas el efecto puede llegar a ser igual. O sea, el efecto depende de la cantidad total de alcohol que se ingiera, independientemente del tipo de bebida.
  • ¿Hay alguna dosis de alcohol que se pueda ingerir durante el embarazo y la lactancia, de modo que no afecte al desarrollo del bebé?:[22] No. Si se ingiere una pequeña cantidad de una bebida con baja graduación y de forma solo ocasional, el riesgo para el lactante es posiblemente pequeño, pero no hay datos científicos claros sobre la magnitud de este riesgo, por lo que, dado que se trata de asegurar las mejores condiciones para el desarrollo de un cerebro y otros órganos aun muy inmaduros, la recomendación tiene que ser la de no ingerir alcohol en absoluto, nada. Esta es la única cantidad de alcohol segura, cero.
  • ¿Se pueden tomar bebidas "sin alcohol"?:[22]
  • Las bebidas “sin alcohol” que más se utilizan son las cervezas. Sin embargo, es importante tener presente que casi todas tienen algo de alcohol (0,01%, 0,5% o más).
  • La normativa legal dice que han de tener menos del 1% de alcohol (las cervezas normales tienen de 4,5 a 5,5% de alcohol).
  • Algunas marcas ofrecen un tipo de cerveza cero-cero que pueden no tener, o tener solo trazas apenas detectables, de alcohol.
  • Realmente, son dosis muy pequeñas, pero la dosis total ingerida depende de la cantidad de bebida que se ingiera. Como cualquier dosis, por pequeña que sea, es siempre muy alta para el lactante, se recomienda elegir las cervezas "sin alcohol" tipo cero-cero, las cuales, en cualquier caso se consumirán con moderación.

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El alcohol es el único “alimento” cuyo consumo debería estar restringido totalmente en la gestación. No hay ningún estudio que indique un límite inferior aceptable de alcohol ni confirme la dicha de “por una copita no pasa nada”. Aunque no en todos los casos tienen los mismos efectos negativos sobre el feto, un consumo puntual o esporádico que al alcoholismo de una embarazada no hay justificación en ningún caso. Mas informacion de este tema.w:principegloton.esy.es/alimentos-durante-el-embarazo/"

Lactancia y enfermedad materna

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Cuando la madre padece alguna enfermedad se plantean muchas preguntas; aquí van algunas respuestas solo a título orientativo, que no pretenden sustituir al consejo del médico de cabecera de la madre, al que recomendamos acuda siempre para aclarar todas las dudas (no se automedique):

  • Broncodilatadores inhalados (salbutamol, terbutalina): cuando la madre toma alguno de estos fármacos a las dosis habituales es muy poco probable que las mínimas cantidades que pueden aparecer en la leche materna afecten al bebé de forma relevante.
  • Corticosteroides inhalados (budesonida, fluticasona): las dosis de mantenimiento habituales son, en general, seguras para el bebé lactante.
  • Montelukast: no hay estudios, por lo que debe valorarse cambiar este fármaco por alguna otra alternativa.
  • Corticosteroides por vía oral: la prednisolona es, en general, segura, aunque se puede separar la toma del fármaco y la de pecho por el bebé unas 4 horas, si es posible, por precaución. Es preferible la prednisolona a la prednisona, porque el primero alcanza niveles menores en la madre y por tanto en la leche.
  • Enfermedad de Paget, hipercalcemia en el cáncer:[24] el uso de calcitonina inyectable no es compatible con la lactancia materna, de modo que si el tratamiento citado es imprescindible, debe suspenderse la lactancia.
  • Epilepsia:[25][26][27] Los datos disponibles dicen que la lactancia materna en madres que toman algún fármaco antiepiléptico es suficientemente segura para el bebé. Por lo tanto, salvo una indicación específica contraria, se recomienda mantener la lactancia materna.
  • Fibrosis quística:[28] la mayor parte de las mujeres con esta enfermedad y que han decidido amamantar a su bebé podrán hacerlo si reciben el asesoramiento nutricional adecuado (lo cual es un componente estándar necesario en el tratamiento básico de la enfermedad). También se habrá de comprobar la compatibilidad de los medicamentos que se tomen con la lactancia.
  • Hepatitis:[29]
  • Hepatitis A y hepatitis E: catalogadas como de bajo riesgo, la lactancia es bastante segura, tomando ciertas precauciones.
  • Hepatitis B y hepatitis C: catalogadas como de riesgo muy bajo, la lactancia es compatible, puede mantenerse.[30]

La mayoría de los medicamentos que se administran a la madre pueden pasar a la leche y ser ingeridos por el niño. Sin embargo, esto no siempre conlleva riesgos relevantes para el bebé. La capacidad de un fármaco para atravesar las barreras biológicas y llegar hasta la leche depende de diversos factores (peso molecular, liposolubilidad, etc.).

Como medida de precaución general debe recomendarse evitar la automedicación. Si una madre que lacta al pecho a su bebé necesita tomar un fármaco debe consultar con su médico de cabecera o con el pediatra del bebé para aclarar en cada caso individual la necesidad y el alcance del beneficio/riesgo. Raramente, en muy pocos casos, llega a ser necesario suspender la lactancia.

Se recomienda ser prudente a la hora de interpretar la información sobre medicamentos y lactancia materna accesible en internet. Muy pocos medicamentos justifican, por sí mismos, suspender la lactancia materna. Busque fuentes de información fiable, como por ejemplo:

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Medicamentos y lactancia materna: compatibilidad

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La mayoría de los medicamentos que se administran a la madre pueden pasar a la leche y ser ingeridos por el niño. Sin embargo, esto no siempre conlleva riesgos relevantes para el bebé. La capacidad de un fármaco para atravesar las barreras biológicas y llegar hasta la leche depende de diversos factores (peso molecular, liposolubilidad, etc.).

Como medida de precaución general debe recomendarse evitar la automedicación. Si una madre que lacta al pecho a su bebé necesita tomar un fármaco debe consultar con su médico de cabecera o con el pediatra del bebé para aclarar en cada caso individual la necesidad y el alcance del beneficio/riesgo. Raramente, en muy pocos casos, llega a ser necesario suspender la lactancia.

Se recomienda ser prudente a la hora de interpretar la información sobre medicamentos y lactancia materna accesible en internet. Muy pocos medicamentos justifican, por sí mismos, suspender la lactancia materna. Antes de suspenderlos, busque fuentes de información fiable, como por ejemplo:

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Lactancia materna y hierbas medicinales

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Las hierbas medicinales (fitoterapia) se consumen cada vez más. Tienen una imagen de producto seguro y saludable, que no siempre es merecido. Por ejemplo, las infusiones de poleo-menta pueden afectar negativamente a la lactancia materna, por lo que debería limitarse su uso.[32]

Puede consultarse en e-Lactancia.org la lista de hierbas usadas en fitoterapia con y sin riesgo para la lactancia materna.

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Lactancia materna y contrastes radiológicos

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Arteriografía renal con contraste

En los últimos años ha aumentado el uso de pruebas diagnósticas de imagen para el estudio y seguimiento de numerosas enfermedades. Ejemplos de estas pruebas son: radiografía, ecografía, tomografía computarizada ("escáner") (TC), resonancia magnética (RM) y medicina nuclear. Estas últimas se complementan, a veces, con el uso de contrastes para aumentar el rendimiento en el estudio de partes concretas del cuerpo.

Cuando se plantea el uso de una prueba de imagen con contraste en una mujer embarazada o lactante surgen siempre dudas lógicas sobre la seguridad de tal procedimiento sobre el feto, el bebé o la propia mujer. Destacar que la información científica disponible para aclarar esta cuestión es escasa y a veces contradictoria. Las recomendaciones expuestas a continuación están basadas en un informe del Comité de Lactancia Materna de la AEP de 2014.[33]

Tipos de contraste usados:

  • Ionizantes o radiactivos.
  • No radiactivos (los usados habitualmente en la TC y RM): estos, a su vez, pueden ser de 2 tipos, yodados o con gadolinio.

Recomendaciones en el caso de los contrastes radioactivos:[33]

  • Si es posible aplazar el estudio hasta el final de la lactancia.
  • Si lo anterior no es posible, se suspenderá la lactancia durante el tiempo necesario hasta la eliminación del producto del cuerpo de la madre (consultar esta tabla).
  • Si el estudio se prevé con algún plazo de tiempo, puede la madre extraerse leche, guardarla y usarla tras la prueba de imagen.

Recomendaciones en el caso de los contrastes no radioactivos:[33]

Las características químicas de los contrastes yodados y con gadolinio hace que su paso a la leche materna ocurra en muy pequeña cantidad (0,01 a 0,5% de la dosis recibida por la madre). La expulsión del producto a la leche ocurre entre 5 y 12 horas tras el estudio. Aunque la información al respecto es aún limitada, se acepta que los contrastes yodados o con gadolinio son, en general, productos seguros tanto para la madre como para el lactante. Por tanto, se deberá informar de esta cuestión a la madre para que decida la opción a tomar, siendo las recomendaciones actuales las siguientes.

  • Mantener la lactancia materna.
  • Amamantar inmediatamente antes de la inyección del contraste, de cara a alejar la siguiente toma.
  • Extracción de leche previa para usar en estas horas siguientes.
  • Interrumpir temporalmente la lactancia durante 12-24 horas, nunca más allá de este plazo.
  • Tener en cuenta que el sabor de la leche materna puede cambiar transitoriamente.

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Lactancia materna y tratamientos con medicamentos inmunomodulares e inmunosupresores

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Se trata de un amplio y heterogéneo grupo de fármacos, usados cada vez más para tratar un creciente número de enfermedades en cuyo mecanismo de acción involucra al sistema inmune. A pesar de la escasez de datos sobre la seguridad de estos medicamentos en la gestación y lactancia materna, se entiende que la mayoría de las mujeres que amamantan a sus lactantes y que reciben estos tratamientos pueden seguir con la lactancia con muy bajo riesgo para el bebé[34]. La información y la experiencia ayudarán a encauzarlos y darles solución.[35].

Según las referencias citadas:

  • Pueden considerarse seguros para la lactancia materna: corticoides, azatioprima, mercaptopurina, hidroxicloroquina, sulfasalazina y mesalazina, inhihidores de la calcioneurina (ciclosporina, tracrolimus) y los inhibidores del factor alfa de necrosis tumoral (infliximab, etanercept y adalimumab). En algunos de estos casos, demorar la toma del pecho unas horas basta para reducir aún más el riesgo, de por sí, muy bajo.
  • No son seguros: micofenolato, metotrexato, leflunomida y rituximab. En estos casos, habida cuenta de que se entienden tratamientos necesarios para la madre, debe valorarse la suspensión de la lactancia materna.

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Recursos de ayuda para una mejor lactancia materna

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Por orden alfabético:

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Contraindicaciones (verdaderas y falsas) de la lactancia materna

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Contraindicaciones verdaderas:[36]

  • Infección materna por virus de la inmunodeficiencia humana, VIH (en países desarrollados, ya que en países en desarrollo los beneficios de la lactancia materna pueden compensar los riesgos).
  • Infección materna por el virus HTLV-1.
  • Galactosemia en el lactante.
  • Fármacos. Realmente pocos fármacos administrados a la madre son incompatibles con la lactancia materna; ej. quimioterapia, radioterapia. Para aclarar las dudas respecto a los posibles riesgos de los medicamentos durante la lactancia materna puede consultar la web e-Lactancia.
  • Drogas de abuso: cocaína, etc.
  • Algunas infecciones maternas como el herpes simple o sífilis con lesiones cutáneas en las mamas y pezones.

Situaciones que necesitan una valoración individualizada del caso (se citan sólo las más usuales):[36]

  • Infecciones en la madre: citomegalovirus, hepatitis C (datos recientes muestran que en general la lactancia materna es segura en estos casos[30]), etc.
  • Consumo de productos de herbolario.

Mantener la lactancia materna requiere evitar, o al menos reducir drásticamente, el consumo materno de:

Falsas contraindicaciones de la lactancia materna:[36]

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Cuando la lactancia materna no es posible o no es suficiente

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(o simplemente porque la madre así lo decida)

  • Puede complementarse o sustituirse por una fórmula láctea de inicio. No es conveniente que cambie con frecuencia de una fórmula a otra y no use fórmulas especiales (anticólico, antirregurgitación, etc.) sin consultar antes.
  • Si es necesario, a partir del 4.º-5.º mes puede complementarse añadiendo cereales sin gluten (arroz, maíz); pueden darse en forma de biberón (1-2 cacitos) o papilla poco espesa (3-4 cacitos) según el gusto del niño. Los cereales pueden prepararse con leche de fórmula o leche materna.
  • A partir de los 4-5 meses de edad no es necesario hervir el agua usada para preparar el biberón; puede utilizarse el agua del grifo (el de agua fría, no de agua caliente) allí donde es de calidad suficiente.
  • Las cantidades y número de tomas son variables según la edad y de un niño a otro; son signos de que toma suficiente alimento: varias micciones al día, deposiciones regulares, ganancia de peso adecuada, niño activo y sueño tranquilo.
  • Las fórmulas 1 (inicio) pueden tomarse hasta los 6-12 meses de edad; las fórmulas 2 (continuación) pueden tomarse desde los 6 meses y hasta los 2-3 años; las fórmulas 3 (crecimiento, junior) pueden tomarse desde los 18 meses de edad). La leche de vaca entera puede tomarse desde el año de edad. Ver en la siguiente tabla la composición comparada de la leche humana y las fórmulas lácteas actificiales.[37]
Composición de los distintos tipos de leche (por 100 ml)
Leche Energía (Kcal) Proteínas (g) Grasas (g) Hidratos de carbono (g) Distribución calórica (P/HC/G) Osmolaridad (mOsm/l)
Leche humana 65-70 0,9-1,2 3,2-3,6 7,2-7,8 6 / 44 / 44
Leche (fórmula láctea) de inicio 60-70 1,2-1,95 2,8-3,9 5,9-9,0 8,5 / 49 / 42,5 290
Leche (fórmula láctea) de continuación 60-70 1,2-2,2 2,6-3,9 6,0-9,0 350

El biberón

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  • Puede usar biberones de vidrio o de plástico. En este último caso asegúrese de que es un plástico libre de bisfenol A (BPA),[38] si bien está prohibido usar este componente en la fabricación de biberones desde 2011 en la Unión Europea[39] en general y en España[40] en particular.
  • Para la limpieza del biberón y tetinas:[41]
  • En domicilios con agua corriente fría y caliente y medios para una higiene cuidadosa, basta el lavado (interior y exterior) con agua caliente jabonosa y cepillos adaptados, y enjuagado posterior con agua limpia.
  • Si el entorno no asegura condiciones de seguridad, hervir el biberón y tetinas a diario, o utilizar otros medios de esterilización.

El agua

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Use agua del grifo o embotellada:

  • Si usa agua del grifo:
    • Deje fluir el grifo unos segundos si no lo ha utilizado recientemente (use el grifo de agua fría, no use el del agua caliente).
    • Se ha recomendado tradicionalmente hervir el agua hasta los 4-5 meses de edad, pero probablemente esto no sea necesario a partir del mes de edad si se aseguran niveles de higiene elevados.[41] Cuando se hierve, no más de 1 minuto desde que empieza la ebullición.
  • Si usa agua embotellada:
    • Compre si es posible las de bajo contenido en sales y nitratos o de "baja mineralización" (mire la etiqueta: sodio menos de 25 mg/L, flúor menos de 0,3 mg/L y nitratos menos de 25 mg/L). Esta recomendación es válida para los lactantes menores de 6 meses de edad, en los que la función renal puede ser aún inmadura; después de esta edad los lactantes ya tienen una función renal capaz de manejar el agua con contenido de sales minerales no tan limitados.
    • No necesita hervirse si se ha abierto menos de 24 horas antes; no la use si fue abierta más tiempo antes.[5]
    • Para saber más de las aguas embotelladas disponibles busque fuentes de información fiables.

Preparación de un biberón

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  • Empiece siempre con un buen lavado de manos con agua y jabón.
  • El biberón bien limpio, no es imprescindible su esterilización en cada toma en nuestro medio.[5][41]
  • Poner primero el agua en el biberón: 30 ml (mililitros -ml- es lo mismo que centímetros cúbicos -cc-) de agua por cada cacito de polvo de leche; los cacitos rasos, sin apretar.
    • Algunos biberones usan otras medidas de volumen: una onza líquida equivale a 29,57 ml en EE. UU. y a 28,41 ml en el Reino Unido (tener en cuenta que la onza también es una medida de peso: equivale a 28,35 g). Para el propósito de la preparación de biberones: 1 cacito por cada onza de agua.
  • Una vez preparado el biberón, debe consumirse en menos de 1 hora. También puede refrigerar uno o más biberones para utilizarlos a lo largo del día.
  • Para calentar un biberón preparado previamente, el método ideal es el baño María. Si usa un microondas, agite el contenido antes de dárselo al bebé y compruebe su temperatura, para evitar quemaduras en la boca.
  • Desechar la leche sobrante de cada toma.

Los cereales

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La leche (preferentemente la leche materna) es el alimento principal en los primeros 6 meses, e incluso puede ser suficiente por sí misma para cubrir todas las necesidades nutritivas del bebé en este periodo. No obstante, algunos lactantes pueden necesitar complementar la leche materna o la fórmula láctea con cereales a partir del 4.º-5.º mes.

Use en este periodo de tiempo los cereales sin gluten (arroz y maíz); los demás (trigo, cebada, centeno, mijo y avena) los podrá usar a partir de los 6 meses. Todos los cereales tienen una composición bastante homogénea: hidratos de carbono (70-78%), proteínas (3-13%), grasas (1-7%) y son ricos en vitaminas del grupo B y algunos minerales.[42]

Puede usarlos en el biberón o en forma de papilla no espesa, y en número y cantidad de acuerdo a las preferencias del lactante.

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Lactancia materna y colecho

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Uso del chupete

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Suplementos de vitamina D

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Lactantes de 6 a 12 meses de edad

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Tipos de leche según la edad. La lactancia materna es la mejor alimentación de los lactantes

La leche y los demás alimentos

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La leche

A partir de los 6 meses y hasta, más o menos, los 12 meses, la leche materna (o en su defecto la fórmula láctea artificial) continuará siendo el alimento principal, si bien deberá ser complementada con otros alimentos sólidos progresivamente.

  • La lactancia materna puede continuar el tiempo que quiera.
  • Si usa leche de fórmula:
    • Puede seguir usando la de inicio (1) o pasar a una de continuación (2).
    • La cantidad de leche necesaria depende de qué otros alimentos toma el lactante, y puede variar entre 400 y 500 ml diarios.

Los demás alimentos

  • Los nuevos alimentos se introducen poco a poco, para ver la tolerancia y aceptación de cada uno de ellos. Aumente progresivamente la consistencia y variedad.
  • ¿Qué alimentos introducir y en qué orden?: No hay razones nutricionales para establecer de forma rígida una secuencia de introducción de los distintos alimentos; aquí le hacemos unas recomendaciones que debe aplicar con flexibilidad y adaptándolas a sus preferencias. Algunos expertos destacan la importancia de que la carne sea de los primeros alimentos a probar sobre todo en los lactantes que reciben lactancia materna (para evitar el déficit de hierro).
  • Es preferible no añadir sal común ni azúcar a los alimentos antes de los 2 años de edad.
  • No se aconseja el consumo de miel antes del año de edad.
  • A partir del momento en que el bebé puede mantenerse sentado de forma estable (aproximadamente entre los 6 y los 8-9 meses de edad) anímele a participar comiendo con los dedos o con una cuchara.
  • Los tarritos son productos con garantía higiénica y nutricional completa, aunque siempre que pueda prepare las comidas en casa.
  • Ofrezca pequeñas cantidades de agua tras las tomas de alimento.

¿Cuándo introducir el gluten en la alimentación del lactante sano? Pese a que este es un tema aún controvertido, la recomendación más sensata, y aceptada por la mayoría de los expertos, es no darlo antes de los 4 meses ni después de los 7. La introducción del gluten no debe interferir en la lactancia materna, por lo tanto debe recordarse que la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses es la mejor opción nutricional en los bebés que toman pecho. A partir de los 6 meses debe comenzarse con la alimentación complementaria.

La recomendación, recientemente puesta en circulación entre los lactantes con lactancia materna, de que estos reciban pequeñas cantidades de gluten (cereales con gluten) antes de los 6 meses, basada en un supuesto papel protector respecto a esta enfermedad, no se ha confirmado como correcta y, por tanto, debe abandonarse.[43]

La recomendación práctica para todos los lactantes (los que toman leche materna y los que toman fórmula láctea) es, por tanto, que introduzcan los cereales con gluten hacia los 6 meses de edad.[44][45][46]

En niños con historia familiar de alergia (eccema, asma, alergia alimentaria) a veces se les recomienda demorar la introducción de nuevos alimentos, o al menos algunos de ellos -los que son más alergénicos-, sin embargo hay que recordar que no hay pruebas científicas de que esta actitud reporte beneficios a los niños, por lo que lo más razonable es que estos niños sigan un esquema de introducción de nuevos alimentos igual que todos.[47]

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A partir de los 6 meses de edad debe empezar a tomar

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La alimentación debe ser variada

Carne, verduras y hortalizas:

  • Carne (pollo -sin piel-, ternera o cordero): unos 30 gramos/día al principio, después aumentar hasta 40-50 gramos diarios.
  • Puede utilizarse cualquier tipo de verdura y hortaliza, con las siguientes limitaciones:[48][49]
    • No usar las verduras de hoja verde grande: espinaca y acelga. La lechuga no debe ser usada.
    • Otras como remolacha, coles, borraja, apio, calabaza y nabo en poca cantidad.
  • Cocinar con poca agua, sin sal, con olla a presión para acortar el tiempo de cocción o al vapor (para minimizar las pérdidas de vitaminas). Puede añadir una cucharadita de aceite de oliva a la ración diaria, después de la cocción.
     
    Frutas y hortalizas frescas
  • Se pueden preparar cantidades para varios días y congelar en porciones diarias; al preparar éstas ponga cantidades distintas de, por ej., patata, zanahoria y verduras verdes para conseguir raciones con colores, consistencia y sabores ligeramente distintos cada día.
  • Los purés de verduras deben consumirse al momento, refrigerar si se va a consumir en el día o congelar; nunca conservar a temperatura ambiente.[48]
  • La ración diaria varía mucho de un niño a otro, puede ser de 150 a 250 g.
 
Avena

Cereales con y sin gluten (tienen gluten el trigo, cebada, centeno y avena; no tiene gluten el arroz y el maíz); son los productos que llevan 5, 7 u 8 cereales. Se añaden a la leche que tome el niño. Las papillas no deben ser demasiado espesas.

Fruta: utilice preferentemente las de temporada y bien maduras; evite incluir las semillas; no añada azúcar, miel ni otros productos que la endulcen. No es importante el orden de introducción de las distintas frutas. Pruebe papillas con distintas combinaciones, temperaturas distintas y a añadir cereales o leche, si ve que la fruta no agrada al niño.

  • El zumo natural contiene todos los componentes de la fruta salvo la fibra, por lo que no deben sustituir a la fruta completa de forma habitual, y los lactantes deben tomarlo en vaso y no en biberón. Deben consumirse en el momento. Pero recuerde, la fruta siempre mejor entera (troceada, chafada, triturada) que en zumo.[50]

Precaución: productos del tipo del jamón york, por su textura y presentación en láminas finas pueden causar atragantamientos. Por otro lado, su aportación nutritiva, habida cuenta de que se suele tomar en escasa cantidad, es poco importante; recomendamos evitarlo hasta que el lactante sea capaz de manejar los alimentos en la boca y tragarlos con cierta habilidad.

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A partir de los 8-9 meses puede tomar

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  • Pescado: blanco y azul, según el gusto (excepto pez espada, atún rojo, tiburón y lucio que no están recomendados en menores de 3 años[51][52]); fresco o congelado.
  • Yogur y productos tipo “petit”, sin azúcar añadido; "natural" o con sabor/color. No deben sustituir a la fruta de forma habitual.

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A partir de los 11-12 meses puede tomar

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  • Huevo: preferentemente bien cocido, sustituyendo a la carne/pescado en el puré de mediodía; use al principio la yema, y después de unos días, el huevo completo.
  • Legumbres: añada pequeñas cantidades de lenteja o garbanzo, trituradas, de forma progresiva, en el puré de mediodía.
  • Yogur preparado con leche de vaca, sin azúcar u otros añadidos (cacao, fragmentos de fruta, etc.); "natural" o con sabor/color.
  • Puede alternar carne, pescado o huevo con la frecuencia de cada uno de ellos que prefiera.

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Lactantes de 12 a 24 meses de edad

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Ideas clave para empezar:

  • La primera regla de oro es la paciencia. La segunda, un poco más de lo mismo.
  • Coman con el niño, o coman en familia, siempre que sea posible. La tercera regla de oro es que para que un niño coma saludablemente, toda la familia ha de hacerlo; si un niño ve comer, por ej., verduras variadas con gusto y naturalidad a diario, con el tiempo, apreciará las verduras.
  • Hagan de la comida un rato tranquilo y agradable, que sea un motivo para disfrutar.
  • En la mesa:
    • Deje que el niño participe con las manos o una cuchara; para beber, use vaso o taza, no biberón.
    • Que no sea siempre el "protagonista", toda la familia merece la misma atención.

Recomendaciones generales:

  • Conviene disminuir progresivamente el uso de biberones, eliminándolos por completo antes de los 24 meses de edad.
  • A partir de los 12 meses (no antes) puede usarse leche de vaca entera (no desnatada ni semidesnatada)[53], si bien las fórmulas lácteas de continuación pueden seguir usándose. Una cantidad diaria de 300-400 ml puede ser suficiente si se toman otros alimentos de origen animal (carne, pescado, huevo).
  • Completar, sin prisas, la introducción de nuevos alimentos: otras carnes (cerdo -sin grasa visible-), legumbres (alubia), pueden probarse otras formas de preparar el huevo -por ej. tortilla-. Las vísceras no ofrecen ventajas relevantes frente a la carne magra.
  • Las verduras de hoja verde grande (espinacas, acelgas, borrajas) en poca cantidad.[48]
  • La fruta triturada, chafada, troceada o en una redecilla, no en zumo.[50] Si ocasionalmente toma zumo natural, déselo en taza o vaso, nunca en biberón (porque causa caries dado de esta forma).
  • Se introducirán progresivamente alimentos troceados (por ej., patata o zanahoria en el puré o la fruta, chafadas con el tenedor). El ritmo se adaptará a las características y preferencias de cada niño.
  • Es recomendable mantener el esquema de comidas previo, con leche y cereales por la noche el tiempo que sea posible. Si se elige introducir nuevos alimentos en la cena, recordar que no es necesario, en general, que incluyan la carne o el pescado como componente principal; por el contrario, refuerce la toma de verduras, hortalizas, legumbres y frutas.
  • Tener en cuenta los gustos del niño.

Evite:

  • Obligar al niño a comerlo todo, todo.
  • Distraerlo y jugar para conseguir que así tome unas cucharadas más. Respete las expresiones de saciedad del lactante.
  • Ofrecer dulces u otros premios si se lo come todo, todo.
  • Alimentos que pueden ocasionar atragantamientos como, por ej., jamón york, “gusanitos”, frutos secos o similares.
  • La toma frecuente de: zumos y productos similares de origen comercial, caldos de carne, té u otras infusiones.
  • La toma de alimentos entre comidas (pan, galletas, etc.).

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Niños mayores de 24 meses de edad, escolares y adolescentes

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Debe seguir las pautas de alimentación de la familia y compartir todas las comidas que sea posible. Ya puede tomar (casi) cualquier tipo de alimento.

Una idea para los niños "malcomedores": utilizar platos y cuencos de tamaño adulto y no los de tamaño infantil, puede estimular el apetito y la ingesta alimenticia en estos niños.[54]

Lo que una alimentación saludable debe incluir

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En el documento Decálogo de la alimentación (AEPap, 2013) se resume en pocas palabras lo más importante respecto a la alimentación de niños y adolescentes.

Un potente estudio científico publicado en 2014 en BMJ muestra que consumos mayores de frutas y vegetales están relacionados con riesgos de mortalidad menores (por cualquier causa, y especialmente por enfermedades cardiovasculares).[55]

Todos los días:

  • Fruta, verduras y hortalizas (4-5 piezas/raciones al día). Recuerde, la fruta mejor entera o troceada, no en zumo.[50]
  • Cereales (pan, pasta, arroz, etc.), patata o legumbres.
  • Leche, yogures y quesos (200-400 g/día). Pueden utilizarse fórmulas lácteas de transición (fórmulas “crecimiento”), pero la leche de vaca entera o semidesnatada cubre suficientemente las necesidades. Tomar grandes cantidades de leche cada día es innecesario y favorece el estreñimiento.
  • Agua.
  • En un esquema de 4 o 5 comidas al día, de las que el desayuno y almuerzo de mediodía deben ser las más importantes, y la cena la más ligera.

Dos o tres veces a la semana:

  • Pescado, carne o huevo (2-3 raciones a la semana de cada uno de estos productos):
  • Debe reforzarse el consumo de pescado frente a las carnes. Recuerde: pez espada, atún rojo y lucio, no recomendados en menores de 3 años de edad, y como máximo 1 ración a la semana hasta los 12 años -por su contenido en mercurio-).[51] Vea más adelante el apartado de contaminantes químicos en la alimentación infantil.
  • Entre las carnes, las de aves son las preferidas; no se recomienda consumir productos cárnicos procesados con alto contenido en calorías y grasas (salchichas, hamburguesas, etc.) a diario.
  • Recuerde, en general es suficiente con una sola ración de carne, pescado o huevo al día (con frecuencia se ingieren proteínas en exceso).

Además:

  • Use aceite de oliva.
  • Sal común (yodada) en poca cantidad.
  • Prefiera la comida preparada en casa a la precocinada. Evite el consumo frecuente de conservas, carne curada, caldos y sopas en polvo.
  • La leche desnatada no está recomendada antes de los 5-6 años de edad,[53] pero sí puede tomar leche semidesnatada si hay riesgo de sobrepeso u obesidad.[56]
  • Evite el consumo habitual de: productos tipo "snack" o aperitivos, refrescos, zumos industriales, etc.

Y no olvide enseñarle a usar el cepillo dental (sin pasta) después de cada comida.

 
"Mi Plato"

Una alimentación variada y completa es una de las bases en las que basar la promoción de estilos de vida saludables. Los niños, ya desde el nacimiento, deben ser educados e imbuidos en esta forma de ver y organizar la vida doméstica de cada día, en familia (por que toda la familia debe estar implicada en este objetivo). Diversas iniciativas multilaterales (gobiernos, entidades educativas o sanitarias, organizaciones científicas y sociales, industria responsable, etc.) han tratado de concienciar a los implicados en la consecución de los objetivos propuestos; como ejemplos, citar a la Estrategia NAOS[57] y MyPlate[58].

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Las leches de crecimiento

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Las llamadas leches de crecimiento son productos lácteos, que no verdadera leche, enriquecidos con distintos nutrientes y dirigidos a niños de 1 a 3 años de edad, como transición entre la leche materna o la fórmula láctea de inicio o continuación y la leche de vaca.

Son productos objeto de un intenso marketing (situación en lugares preferentes de los supermercados, envases llamativos, etc.) y con precios substancialmente mayores que los de la leche de vaca.

Un informe reciente de la EFSA (European Food Safety Authority)[59][60] afirma que el uso de estos productos no aporta un valor añadido a una dieta equilibrada en cuanto se refiere a satisfacer las necesidades nutricionales de los niños pequeños en la Unión Europea. Los expertos científicos de la EFSA no han podido identificar ninguna característica singular de la fórmula de la leche de crecimiento en la dieta de los niños pequeños (entre 1 y 3 años), llegando a la conclusión de que no es más eficaz en el suministro de nutrientes que otros alimentos que constituyen su dieta normal.

La composición de las leches de crecimiento y el dictámen de la EFSA han sido analizadas por destacados nutricionistas,[61] llegando a la conclusión de que son productos que nutricionalmente no son necesarios, y son, por tanto, prescindibles. Por esta razón no aparecen en la figura adjunta.

O sea que, la mejor leche es:[53][56]

 
Tipos de leche según la edad. La lactancia materna es la mejor alimentación de los lactantes
  1. Leche materna.
  2. En su defecto, fórmula de inicio o continuación.
  3. Y después, no antes de los 12 meses de edad, leche de vaca:
  • Entera hasta los 2 años.
  • Entera o semidesnatada (no desnatada) hasta, por lo menos, los 5-6 años de edad.
Composición de los distintos tipos de leche (por 100 ml)
Leche Energía (Kcal) Proteínas (g) Grasas (g) Hidratos de carbono (g) Distribución calórica (P/HC/G) Osmolaridad (mOsm/l)
Leche humana 65-70 0,9-1,2 3,2-3,6 7,2-7,8 6 / 44 / 44
Leche (fórmula láctea) de inicio 60-70 1,2-1,95 2,8-3,9 5,9-9,0 8,5 / 49 / 42,5 290
Leche (fórmula láctea) de continuación 60-70 1,2-2,2 2,6-3,9 6,0-9,0 350
Leche de vaca entera 60-65 3,0-3,5 3,5-4,0 4,5-5,0
Leche de vaca semidesnatada 40-50 3,0-3,5 1,5-1,8 4,5-5,0
Leche de vaca desnatada 30-35 3,0-3,5 0,3-0,5 4,5-5,0
Leche de cabra 65-70 3,5-4,0 4,0-4,5
Leche de oveja 5,5-6,0 7,0-7,5

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La leche: ¿entera, semi o desnatada?

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¿Es mejor tomar lácteos con toda su grasa o con una cantidad reducida o con ninguna? Esta pregunta está a la orden del día. Pero la respuesta no está nada clara.

Se ha dicho, y no sin razón, que la grasa de la leche, saturada en buena parte, está relacionada con la obesidad y algunas enfermedades cardiovasculares. En base a esto se ha planteado que la reducción del consumo de este tipo de grasas podrían mejorar estos problemas, pero esto no ha sido comprobado con claridad. Lo que sí es cierto es que el consumo de lácteos semi o desnatados, actualmente, es mayor que el de productos enteros.

Dado que los beneficios de la exclusión de la grasa láctea no están demostrados y que para el desarrollo óptimo (del sistema nervioso, ojos, etc.) del niño resultan necesita incorporar en su dieta los ácidos grasos de la leche, la respuesta a la pregunta inicial puede resumirse así:[53][56][62][63]

  • No están claros los beneficios de la exclusión de la grasa natural de la leche y yogures.
  • Hasta los 2 años se deben consumir lácteos enteros.
  • Desde los 2 años y hasta los 5-6 años, siguen siendo la mejor opción, aunque pueden consumirse productos semidesnatados.
  • A partir de los 5-6 años pueden consumirse cualquier tipo de lácteos (deberán considerarse otros factores individuales y familiares en la elección).
  • Casi más importante que lo anterior es la recomendación de no usar nunca lácteos de mala calidad nutricional que son los que llevan añadidos cacao, cereales y otros productos con elevadas cantidades de azúcar, que los convierten en bebedizos nada saludables (falsos yogures, batidos, etc.).

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El desayuno

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  • El desayuno y el almuerzo de mediodía deben ser las comidas más importantes del día. Sin embargo, es un hecho que la mayoría de los niños de nuestro entorno hacen desayunos insuficientes.
  • Trate de reforzar los desayunos:
    • Acostumbre a los niños a levantarse algo antes para evitar las prisas que siempre se llevan como víctima al propio desayuno.
    • No se limite a lácteos, cereales, mermeladas y similares; añada alimentos salados como pan con tomate y aceite y otros.
    • Si puede, desayune con los niños y haga de él un rato agradable.

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Qué llevar al colegio para media mañana

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Bocadillo con fiambre de buena calidad
 
Fruta natural entera o troceada

Tenga en cuenta que el día debe empezar con un buen desayuno; levante al niño algo antes, para evitar las prisas y que el desayuno se quede a medias o pierda importancia. Si puede, desayune con sus hijos y haga de ese momento un rato placentero.

Para decidir qué debe llevar al colegio para tomar a media mañana, calcule cuántas horas pasarán hasta la comida; según como sean los horarios, si el desayuno es abundante, y la mañana no incluye actividad física, quizás no siempre sea necesario que lleve algo.

O sea que llevar algo para media mañana puede ser conveniente en estos casos:

  • Desayuno escaso.
  • Actividad física o deporte.
  • Muchas horas hasta la comida. Sobre todo si no hace un buen desayuno, para evitar que llegue a la comida con un hambre y ansiedad desaforada.

Para llevar al cole:

  • Fruta natural: piezas enteras lavadas o un tuper con fruta cortada.
  • Bocadillo con: queso, fiambre o conserva de calidad, paté vegetal (hummus), tortilla, etc.
  • Una botellita con leche entera.
  • Yogurt natural o de sabor, sin azúcar.
  • Batido casero de fruta natural, sin azúcar.
  • Pan y chocolate (con más del 75% de cacao).
  • Evite el consumo frecuente de bollería, zumos o batidos/yogures industriales.

Evite que los niños usen las máquinas automáticas expendedoras de comida. Según un acuerdo (2005) del Ministerio de Sanidad y las industrias del sector:[64]

  • Se evitará ubicar máquinas expendedoras en aquellas zonas donde puedan tener fácil acceso a ellas los alumnos de enseñanza infantil y primaria.
  • Se eliminará la publicidad de las máquinas para no incitar al consumo de determinados productos, que debe ser sustituida por adhesivos con mensajes que promocionen una alimentación saludable.
  • Sin embargo, lamentablemente, según un estudio reciente el grado de cumplimiento de este acuerdo de autorregulación es bajo.[65]
  • Vea también el apartado de "¡Cuidado con las máquinas expendedoras de comida!" en Comer con niños fuera de casa

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La merienda

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Queso de La Mancha o Castilla y León

La merienda es también importante desde el punto de vista nutritivo (debe aportar aproximadamente el 15% de los aportes calóricos del día), y también una ocasión para hablar y compartir experiencias entre los miembros de la familia, en un ambiente relajado (aunque no debe prolongarse mucho). Algunos estudios encuentran que los padres no suelen prestar mucha atención a las meriendas y se consumen demasiados productos poco saludables.[66][67]

Qué productos mejor NO dar en las meriendas

  • Lácteos con alto porcentaje graso y calórico: natillas, flan, batidos industriales o similares.
  • Bollería industrial, galletas, etc.
  • Zumos comerciales.
  • Bebidas azucaradas y gaseosas (refrescos).

Y qué dar en las meriendas

  • Frutas: natural, madura, evitando semillas, entera, troceada o chafada (el zumo no es mejor).
  • Lácteos como leche y yogures (no azucarados). A partir de los 2 años de edad pueden ser semidesnatados, y a partir de los 5-6 años pueden ser desnatados, si los padres lo prefieren.
  • Quesos (eligiendo los que tengan menos sal).
  • Fiambre de buena calidad (con menos contenido en grasa y sal)
  • Pan; mejor el normal o integral que el de tipo molde (eligiendo los que tengan menos sal). El pan y el queso son dos de los alimentos que más sal aportan a la dieta.

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Higiene dental

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Errores frecuentes a evitar

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  • Tomar más de tres productos o raciones de lácteos al día. Aun siendo los lácteos alimentos excelentes, el consumo excesivo (leche, yogur, natillas, petitsuis, quesitos, etc. ) también tiene inconvenientes.
  • Sustituir la fruta por zumos envasados. No son comparables los beneficios y valor nutritivo de la fruta natural entera o troceada y los zumos comerciales.[50]
  • Abusar de cereales azucarados y/o chocolateados para el desayuno. Los cereales son un excelente componente del desayuno, pero no abuse de los que llevan azúcar o chocolate añadidos.
  • Meriendas blandas a base de pan de molde o bollería.
  • Preguntar al niño qué quiere comer cada día. Está bien tener en cuenta los gustos y preferencias del niño, pero son los padres los responsables de diseñar la alimentación y elegir los productos a consumir.[68]

Productos comestibles (que no alimentos) que mejor no tener en casa:

Como dice J. Basulto, experto nutricionista,[69] hay numerosos productos comestibles desprovistos del más mínimo valor nutricional que con demasiada frecuencia hay en las casas. No comprarlos y no tenerlos evita la necesidad de limitarlos o incluso negarlos a los niños (recuerde que prohibir algo a los niños es despertar su interés en ello). Entre estos productos, J. Basulto cita a los siguientes: anillos fritos de maíz, aperitivos fritos con sabor a queso, barquillos, barritas de chocolate, batidos, bollos, galletas, bizcochos, helado, cacahuetes tostados y grajeados con chocolate, caramelos de miel, chocolate, conos fritos, cortezas de cerdo, cortezas de trigo, crema catalana, crema de cacao con avellana, cruasán, delicias de fruta, dulce de leche, flan, galletitas saladas, ganchitos, gelatina azucarada, gofres, gominolas, grageas de chocolate, horchata, leche condensada, mermelada, nata montada, natilla, ositos de goma, palmeritas, palomitas, pastas de té, patatas chips, piruletas, polvorones, postres cremosos, refrescos azucarados o edulcorados, sobaos, tocino de cielo, tortas de aceite, yogur griego, zumo con fibra dietética y antioxidante, zumos en general….. (la "lista de Basulto").

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La sal: cuanto menos mejor, y que sea yodada

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Cuidado con los bulos y la publicidad engañosa

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Alimentación en situaciones especiales

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Uso adecuado de las fórmulas lácteas especiales

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  • Fórmula antirregurgitación.
  • Fórmulas antiestreñimiento.
  • Fórmulas anticólico.
  • Fórmulas sin lactosa.
  • Fórmulas con proteínas de soja.

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Alimentación de los lactantes prematuros y/o de bajo peso al nacer

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Actualmente casi el 10% de los lactantes nacen antes de tiempo (prematuro) o con peso bajo.

Definiciones:

  • Según la edad gestacional:
  • Recién nacido prematuro: menos de 37 semanas de gestación.
  • Recién nacido muy prematuro: de 28 a 32 semanas de gestación.
  • Recién nacido prematuro extremo: menos de 28 semanas de gestación.
  • Según el peso al nacer:
  • Recién nacido con bajo peso: menos de 2500 g al nacer.
  • Recién nacido con muy bajo peso: menos de 1500 g al nacer.
  • Recién nacido con peso extremadamente bajo: menos de 1000 g al nacer.

Objetivos de la alimentación de lactante prematuro y/o bajo peso al nacer: alcanzar un crecimiento, composición corporal y desarrollo psicomotor similar al recién nacido a término.

¿Cómo alimentar al lactante prematuro y/o bajo peso al nacer?: dependerá del grado de prematuridad e inmadurez, o sea no se puede generalizar; en la unidad neonatal y tras el alta su pediatra le informarán con detalle en función de las particularidades de su bebé. Aquí sólo le aportaremos algunas ideas generales.[70]

Hay dos objetivos de partida:

  • Iniciar la alimentación enteral (a través del tubo digestivo del bebé) lo antes posible, aunque sea de forma parcial. Antes de que esto sea posible, se usan productos especiales para alimentación parenteral (a través de una vena); según los casos, puede, incluso, simultanearse ambos tipos de alimentación.
  • Usar la leche materna (o leche de madre procedente de un banco de leche humana) siempre que sea posible, aunque sea de forma parcial, complementándose con leche artificial de prematuros.

La leche de madre de un bebé prematuro es distinta en su composición a la de madres de bebés nacidos a término. Tiene mayor densidad de algunos nutrientes, pero, a pesar de ello, puede ser insuficiente para cubrir las necesidades del bebé. Mientras el bebé permanece en la unidad neonatal, se pueden usar suplementos "fortificadores" de la leche materna, y cuando no se dispone de leche materna pueden usarse, directamente, fórmulas lácteas para prematuros, que están específicamente formuladas para estos lactantes.

Al alta de la unidad neonatal, el bebé que nació prematuro tomará leche materna; cuando ésta no sea suficiente o no sea posible se usará una fórmula láctea de prematuros, bien de forma complementaria o exclusiva. En este segundo caso, una vez que el bebé alcance un peso de 3 kg o una edad corregida correspondiente a las 40 semanas de gestación, aproximadamente, podrá empezar a usar fórmulas lácteas de inicio de tipo estándar (algunos autores recomiendan retrasar más la transición de la fórmula de prematuros a una fórmula de inicio[71]).

Recuerde que en general estos lactantes necesitan tomar con mayor frecuencia que los bebés más grandes, especialmente los que toman lactancia materna. En general se recomienda, también, administrar suplementos de vitamina D y hierro durante algún tiempo;[70] consulte esta cuestión con su pediatra.

La alimentación complementaria posterior podrá ajustarse a la edad corregida (la edad que tendría de haber nacido en la fecha prevista de parto normal) durante unos meses, según los casos, antes de compartir las recomendaciones de alimentación general para lactantes nacidos a término; consulte esta cuestión con su pediatra o enfermera pediátrica.

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Enfermedad aguda leve

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Es normal que los niños con alguna enfermedad aguda leve y fiebre pierdan el apetito y coman menos; esto, por sí mismo, no debe preocupar a los padres.

Si está tomando lactancia materna, debe mantenerla. Ofrézcale cualquier alimento propio de la edad, que sea apetecible, en pequeñas cantidades, pero no le fuerce a comer. Sí es importante que tome líquidos con frecuencia, también en pequeñas cantidades; puede usar agua, zumos naturales, yogur líquido, papilla/puré o sopa según la edad.

Y, ya de paso, recuerde que la fiebre es solo un síntoma, que lo importante es la causa de la fiebre, no tanto la fiebre en sí misma. Utilice medicamentos para bajar la fiebre según las indicaciones de su pediatra, en principio solo cuando es mayor de 38 °C y se acompaña de malestar, y siempre, de entrada, con un solo fármaco (paracetamol o ibuprofeno) sin combinarlos.

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Gastroenteritis aguda

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Enfermedad celiaca

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Alergia a alimentos

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Dermatitis atópica

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Otros trastornos

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Preguntas frecuentes

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Dieta mediterránea

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¿Qué es la dieta mediterránea?

 
Aceite de oliva

La llamada dieta mediterránea responde a un estilo de alimentación, válido para todas las edades, basado en los siguientes pilares:[72]

  • A diario:
    • Abundantes vegetales: frutas, verduras, legumbres y frutos secos (estos, recuerde, solo para niños mayores y adultos). Preferentemente frescos, locales y de temporada.
    • Productos con cereales y arroz (pasta, pan, etc.).
    • También, productos lácteos, preferentemente yogur y queso.
    • De postre, fruta fresca entera troceada; los dulces y pasteles sólo ocasionalmente.
    • Para beber, sólo agua. Las bebidas carbonatadas, refrescos, zumos industriales y similares, sólo ocasionalmente.
  • Frecuentemente pescados, si es posible de origen local.
  • Con moderación:
    • Huevos.
    • Carnes; las carnes procesadas industrialmente, sólo ocasionalmente (bocadillos, etc.).
  • No olvide:
    • Aceite de oliva.
    • Prefiera comidas poco procesadas, con componentes de origen local, y de temporada, cuando sea posible.
    • Comer en compañia (familia, amigos, compañeros) y sin prisas.
    • Y ejercicio físico, a diario. Aproveche todas las oportunidades de realizar actividad física al aire libre con los niños.

Puede descargar el documento 10 recomendaciones básicas de la dieta mediterránea de la Fundación Dieta Mediterránea accesible en la web de Familia y Salud.

Efectos de la dieta mediterránea sobre la salud Recientemente, investigadores españoles han encontrado que una alimentación con estas bases puede tener un impacto relevante en la disminución de la frecuencia de eventos cardiovasculares (por ej. infartos de miocardio) en individuos de alto riesgo.[73] También que una dieta mediterránea con suplementación con aceite de oliva virgen-extra y sin restricción energética reduce el riesgo de diabetes mellitus tipo 2 a un tercio.[74]

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Comer con niños fuera de casa

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Alimentación de la mujer gestante

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Dietas vegetarianas

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Los aditivos alimentarios

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Contaminantes químicos en la alimentación infantil

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Evitar infecciones intestinales en verano

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Viajar de forma segura

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El problema del anisakis

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Otras cuestiones sobre seguridad alimentaria

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  • No reutilizar las botellas de plástico desechables usadas. Cada día se consumen más líquidos (agua, por ej.) que vienen en encases de plástico. También, el creciente interés en las cuestiones medioambientales y en la reutilización de materiales (envases, por ej.) hace cada vez más usual la reutilización de las botellas de plástico que contienen agua. Algunos estudios han mostrado que la reutilización repetida de estos envases puede deteriorarlos y facilitar la contaminación microbiana. Probablemente la reutilización puntual u ocasional de un envase no constituya un riesgo relevante, pero sí en el caso de la reutilización repetida.[75][76]

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Atragantamiento

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Tablas de referencia

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Composición de los alimentos (tablas)

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Alimentos ricos en hierro y calcio

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Alimentos ricos en vitaminas

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Actividad física

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Para saber más

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¿Cómo reconocer una fuente de información fiable en Internet?

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Claves para identificar páginas web fiables:[77][78]

La web:

  1. Una web fiable no debe ser anónima (autoría). Los responsables de una página web fiable (profesionales, instituciones) deben identificarse de forma clara y visible en la portada y en todos los contenidos. Los autores de contenidos deben declarar su cualificación profesional y su vinculación con entidades académicas o comerciales.
  2. Identificar la finalidad y objetivos de la web, y el público al que se dirige, para poder comprobar que sus contenidos se corresponden a los objetivos y usuarios declarados.
  3. Proporcionar un apartado con una política editorial donde se describa cómo han sido elaborados los contenidos y si se basan en una fuentes de información reconocida y con cierto grado de evidencia científica.
  4. Ofrecer mecanismos de contacto con los responsables de la web y de sus contenidos: un correo electrónico al que dirigirse para hacer consultas y ofrecer garantías de obtener respuestas.
  5. Declarar que la información publicada en la página web, nunca interferirá la relación médico-paciente. Internet es sólo una herramienta. No olvidar contrastar la información con un profesional antes de tomar cualquier decisión sobre su salud.

Los contenidos de la web:

  1. Las apariencias engañan. No confiar en una información exclusivamente por la calidad de su redacción, el uso de un lenguaje técnico o por su buena apariencia.
  2. La información en internet también caduca. Comprobar que la información ha sido actualizada recientemente (la fecha de actualización de cada contenido debe mostrarse).
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  4. Fuentes y pruebas aportan credibilidad. Comprobar que la información sobre salud tiene buenas referencias (bibliografía, autores o instituciones reconocidas).
  5. El reconocimiento nos da confianza. Verificar si la página web que se consulta tiene algún certificado de calidad avalado por alguna institución.

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Fuentes de información fiables

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Elija siempre fuentes fiables para informarse; en internet puede encontrarse una infinidad de fuentes de información, no siempre acreditadas y fiables. Estos son algunos ejemplos de fuentes fiables:

Estas direcciones se ofrecen a título informativo. No debe entenderse que las entidades citadas comparten alguna o ninguna de las recomendaciones de este texto.

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Blogs pediátricos para familias

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  • Aquí puede encontrar una breve (y buena) selección de blogs pediátricos para familias, realizada por En Familia.
  • Y aquí, algunos más:

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Blogs sobre alimentación y nutrición

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¿Cómo buscar más información?

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Legislación y normativa

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Curiosidades y otras cosas

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La alimentación infantil en mensajes breves

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Se exponen aquí una colección de mensajes breves sobre la alimentación infantil, útiles para difundir o distribuir mediante hojas informativas y redes sociales. No se trata de una colección exhaustiva, y se irá completando poco a poco.

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Referencias

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  2. Fundación Lacmat. Universidad de Buenos Aires
  3. García Lara NR. Microbiota de la leche materna. IV Reunión de Bancos de Leche Humana. Hospital Universitario La Fé, Valencia, junio de 2012. Consultado el 05 de agosto de 2013
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  13. ¿Qué son los galactogogos? Preguntas frecuentes. Comité de Lactancia materna de la AEP. Consultado el 22/may/2013
  14. Galactogogos: Remedios caseros para aumentar la leche materna. Blog Boticaria García, 22 de febrero de 2017
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Enlaces externos

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Estas direcciones se ofrecen a título informativo. No debe entenderse que las entidades citadas comparten alguna o ninguna de las recomendaciones de este texto.