Alimentación infantil/Alergia al huevo

Las alergias al huevo y a la leche de vaca son las más frecuentes en los primeros años de vida. La alergia al huevo suele aparecer alrededor del año de edad, que es cuando suele introducirse en la alimentación infantil (aunque a veces puede hacerlo antes).

La clara es más alergénica que la yema, y en crudo más que cocida en ambos casos; los pacientes pueden tolerar una parte y no otra, o tolerarlo cuando lo toman cocido, pero no en crudo u otras formas de cocinado.


Recomendaciones generalesEditar

Vea algunas recomendaciones generales en caso de niños con alergia a alimentos.


¿Son iguales los huevos de cualquier ave?Editar

 
Huevo de gallina

El perfil nutricional del huevo de distintas aves es muy similar.

Los pacientes con alergia al huevo de gallina generalmente no toleran tampoco los huevos de codorniz, pato u otras aves. Por el contrario, es raro que sean alérgicos también a la carne de pollo.


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Presencia del huevo en los alimentos procesadosEditar

Puede encontrarse huevo o sus proteínas en productos de pastelería o bollería en general, pan, pastas, fiambres, patés, embutidos, sucedáneos de huevo, caramelos, helados, cremas, flanes, quesos, gelatinas, consomés, sopas, algunas margarinas y salsas, cereales de desayuno, cafés cremosos y también algunos vinos y cervezas aclarados con clara de huevo.

El huevo puede estar oculto en otros alimentos como elemento secundario y en pequeñas cantidades no declaradas ni percibidas de entrada por el paciente, al utilizarse por sus propiedades como emulsionante, abrillantador, clarificador o simplemente puede aparecer como contaminante en los útiles de cocina o en el aceite en el que se haya cocinado previamente huevo. Las proteínas de huevo deben aparecer en las etiquetas de los alimentos como: albúmina, coagulante, emulsificante, globulina, lecitina o E-322, livetina, lisozima, ovoalbúmina, ovomucina, ovomucoide, ovovitelina, vitelina o E-161b (luteína, pigmento amarillo).


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Presencia del huevo en los medicamentosEditar

Algunos medicamentos también pueden contener pequeñas cantidades de proteínas de huevo. En estos casos, los prospectos lo deben advertir con claridad.

Hay dos vacunas del calendario de vacunación infantil que contienen huevo:[1]

  • La vacuna triple vírica (sarampión, rubeóla, parotiditis) es uno de estos casos, sin embargo los expertos destacan que el riesgo de reacciones graves por este motivo es extremadamente bajo, a la vez que los beneficios de la vacuna muy importantes en todos los niños, por lo que se recomienda que ningún niño, ni los alérgicos al huevo, se quede sin esta vacunación por este motivo. Su pediatra le explicará las precauciones a tomar en estos casos. Y recuerde que no es necesario que un lactante haya tomado y tolerado previamente el huevo para proceder a la vacunación; ésta debe llevarse a cabo a la edad indicada independientemente de que el lactante haya tomado o no huevo antes.
  • La vacuna de la gripe también puede contener restos de proteínas de huevo. Esta vacuna puede no estar indicada en los pacientes con formas graves de alergia (anafilaxia) al huevo, mientras que podría administrarse con precauciones en las formas leves. Las autoridades de salud pública establecen en cada temporada gripal las condiciones de uso de las vacunas antigripales, y su pediatra le explicará los detalles sobre la necesidad y oportunidad del uso de esta vacuna en cada caso.


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Véase tambiénEditar


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ReferenciasEditar


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Para saber másEditar


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Enlaces externosEditar

Información general (pediatría, puericultura):

Blogs sobre alimentación y nutrición:

Estas direcciones se ofrecen a título informativo. No debe entenderse que las entidades citadas comparten alguna o ninguna de las recomendaciones de este texto.