Historia de México/Las Culturas Prehispánicas

Las Culturas Prehispánicas

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Dentro del territorio que actualmente abarcan los americanos se desarrollaron una gran variedad de culturas , cada una de estas civilizaciones tiene cosas en común, sin embargo también hay muchas características propias. Dentro del mosaico cultural que representan, sobresalen las culturas: Olmeca, Maya, Tolteca, Azteca (Mexica).

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Origen de los primeros pobladores de América

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  • Antes que nada debemos tener en claro el origen de los primeros pobladores de América.
 
El estrecho de Bering separa América de Asia. La teoría más aceptada indica que por ahí entraron los primeros hombres que llegaron a América, seguramente por una especie de puente.

Aunque durante mucho tiempo fue objeto de polémica, hoy es aceptada casi unánimemente la teoría de que el continente americano comenzó a poblarse por el norte. Según esta teoría los primeros pobladores pasaron de Asia a América a través del estrecho de Bering.

La distancia entre el cabo Desnevf (Península ubicada en Siberia) y el cabo Príncipe de Gales (Península ubicada en Alaska) es de solo 90 km. Además debemos también tomar en cuenta que a la mitad de dicho trayecto existen numerosas islas en donde podría ser posible descansar y posiblemente la profundidad del mar en esta parte alcanzaba apenas los 40 metros, la idea del paso del hombre primitivo de un continente a otro es fácil de aceptar, aunque con reservas.

Además de todo esto, existiría otro motivo para sostener esta teoría, ya que en la era geológica conocida como Pleistoceno tuvieron lugar una serie de glaciaciones durante las cuales se desarrollaron, en las altas latitudes, enormes casquetes de hielo. En esta época una importante cantidad de agua dejaba de participar en el ciclo de lluvia-evaporación-condensación, generando de esta manera una disminución en el nivel del mar. Es muy probable que en el estrecho de Bering América y Asia hayan quedado unidas por una llanura.

De esta manera hace aproximadamente 35 000 años pequeños grupos de cazadores debieron de haber cruzado al continente Americano y de manera inconsciente comenzaron a poblarlo, según la mayoría siguiendo las rutas de algún animal.

Este proceso fue muy lento debido a las adversas condiciones climáticas. Sin embargo a lo largo de los años se fueron dando variaciones en la temperatura que dieron origen a épocas mas cálidas, en las cuales el hombre se fue desplazando hacia el sur.

Estos primeros habitantes de América poseían una cultura relacionada con el Paleolítico superior de Asia. Las características principales en estos grupos eran su capacidad para manejar el fuego y producir herramientas de piedra, con las cuales posiblemente fabricaban abrigos de pieles y labraban objetos de madera y hueso. Una buena parte de los primeros habitantes vivían de la recolección de plantas y frutos y de la cacería de pequeños animales; otros eran pescadores y otros cazaban animales de mayor tamaño.

Etapas arqueológicas

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En México, el periodo que empezó hace 22 000 años y concluyo hace 7 000 años. Incluyo una evolución cultural paulatina, de esta manera existen subdivisiones conocidas como horizontes.

Horizonte Arqueolítico

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El horizonte Arqueolítico comprende, probablemente, de 22 000 a 14 000 años atrás y en esta etapa las actividades mas importantes eran la cacería y la recolección. En esta etapa, los grupos de personas, seguían siendo muy reducidos, la familia nuclear seguía siendo su base. Las herramientas que se utilizaban en ese entonces eran de silex, obsidiana, basalto y pedernal, en este sentido cabe destacar el hallazgo de Tlapacoya que se encuentra a 25 km de la Ciudad de México en un terrero que en aquella época debió de haber sido una isla. Existen además otras excavaciones en Caulapan, Puebla, la Cueva del Diablo en Tamaulipas y la Laguna de Chapala en Jalisco, donde se han encontrado diferentes utensilios de esta época.

Horizonte Cenolítico

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El horizonte Cenolítico abarcó desde hace 14 000 a 7 000 años atrás, la característica principal de este horizonte fue el cambio climático y como clara consecuencia el cambio de actividades, aunque la recolección y la caza seguían siendo el principal sostén, la protoagricultura dio sus primeros pasos, de esta forma las primeras civilizaciones comenzaron a aumentar su población y por lo tanto el grado de organización empezó a aumentar. El maíz, todavía no era el principal alimento en la dieta de los pueblos precolombinos, sin embargo ya empezaba a cultivarse de forma bastante incipiente otros vegetales, en esta época también se introdujo el uso de prendas de algodón.

Horizonte Preclásico:

El horizonte Preclásico abarco del 2 300 a.C. al 100 d. C. y esta considerada como una etapa formativa que se caracteriza por la integración de una área cultural en Mesoamérica.

En este desarrollo paulatino hacia un patrón cultural mas o menos común, podemos destacar la fase de Tehuacan del 2 300 al 1 500 a. C., al que pertenecen los restos de cerámica mas antiguos de México. Todas las piezas que se han encontrado son de forma simple que imitan recipientes de piedra o cestos, esta claro que la vida aldeana cambiaba en cada lugar de acuerdo a sus entorno, ya que del tomaba los elementos que le servían. El horizonte Preclásico marca el inicio de la vida sedentaria y la aparición de las primeras civilizaciones de Mesoamérica, entre las que destacan los olmecas.

Las civilizaciones preclásicas tuvieron su origen en los grupos aldeanos que protagonizaron la revolución agrícola. Ellas se desarrollaron en la costa del Golfo de México, el Altiplano Central, Oaxaca y las regiones maya y de occidente. La civilización más importante de esta etapa fue la olmeca, la cual se desarrolló en el territorio que hoy ocupan los estados de Tabasco y Veracruz.

Entre las principales características de las civilizaciones preclásicas destaca el establecimiento de poblaciones sedentarias en aldeas que poco a poco se transformaron en pequeñas ciudades. Sus habitantes vivían en chozas y se dedicaban fundamentalmente a la agricultura del maíz, la calabaza, el frijol, el jitomate y el chile.

Asimismo, durante aquellos años se domesticaron las primeras especies animales -aves básicamente-, las cuales les permitieron completar su dieta. La caza, la pesca y la recolección continuaban practicándose como actividades secundarias.

Las sociedades preclásicas estaban divididas en grupos que realizaban distintas actividades: una casta sacerdotal encargada del gobierno y el culto religioso, y un amplio grupo de gobernados que estaba integrado por agricultores, artesanos y comerciantes.

La revolución del Preclásico permitió el surgimiento de nuevas culturas: los teotihuacanos, los zapotecas y los mayas, quienes crearían las más exquisitas civilizaciones de Mesoamérica.

Horizonte Clásico

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En el horizonte Clásico La mayoría de las civilizaciones clásicas eran dirigidas por medio de teocracias, en las cuales los sacerdotes y los gobernantes ejercían el poder absoluto, aunque hacia el final del horizonte los grupos militares se fortalecieron a tal grado que lograron compartir el poder con los sacerdotes y los gobernantes. Durante este horizonte, en todo el territorio mesoamericano se difundió el culto al dios de la lluvia y el juego de pelota como actividad ritual. Asimismo, durante esta etapa los pueblos mesoamericanos perfeccionaron la escritura jeroglífica, los sistemas matemáticos vigesimales y los calendarios civil y ritual. Entre los años 600 y 900 los Estados mesoamericanos más poderosos se extinguieron por causas aún desconocidas, aunque sus tradiciones culturales sobrevivieron a este horizonte. Las civilizaciones más importantes del periodo Clásico en Mesoamérica fueron la teotihuacana, la maya y la zapoteca, aunque las dos últimas continuaron su desarrollo durante el horizonte Posclásico.

Horizonte Posclasico

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Esta etapa marca el fin del mundo prehispánico. En ella, las civilizaciones mesoamericanas se transformaron y crearon las últimas grandes culturas: los toltecas, los mexicas y los tarascos.

  • La cultura mixteca comenzó a conformarse en la sierra poniente de Oaxaca y, luego de enfrentarse contra los zapotecos, constituyeron una serie de señoríos independientes como Teozacoacalco, Coixtlahuaca y Yanhuitlán. Fueron grandes orfebres y sobresalieron en la metalurgia de oro, plata y cobre.
  • Por su parte, la civilización tolteca floreció entre los años 850 y 1168 de nuestra era; su capital era Tula, una urbe que se localiza en el actual estado de Hidalgo. Los toltecas -una cultura marcada por el predominio de una casta militar- fueron los autores de las primeras crónicas históricas y su influencia llegó a Yucatán, sobre todo a Chichén Itzá. Su decadencia se debe a varias causas: los conflictos religiosos al interior de su sociedad, las prolongadas sequías y la presión de los mexicas, así como la de otros grupos nómadas que hacia el año 1168 arrasaron e incendiaron Tula.
  • Los mexicas fueron el último grupo náhuatl que penetró al Valle de México, donde fundaron Tenochtitlan y crearon el más vasto imperio de Mesoamérica, el mismo que vio su ocaso tras la derrota que sufrieron a manos de los españoles en 1521.
  • Por último, en la región que hoy ocupan los estados de Michoacán, Nayarit, Colima, Sinaloa y parte de Guerrero y Guanajuato se desarrollaron varias culturas diferentes del resto de los pueblos mesoamericanos. Hacia el año 1250 -gracias a Tariácuri, un caudillo unificador- los tarascos constituyeron un poderoso imperio, rival de los mexicas, cuyas principales ciudades fueron Pátzcuaro, Ihuatzio y Tzintzuntzan. Ellos nunca pudieron ser conquistados por los mexicas y sólo conocerían la subyugación tras la llegada de los españoles.

Los olmecas

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Esta civilización se desarrollo en la parte sur del estado de Veracruz y también en el norte del estado de Tabasco. Aunque no se sabe como se decían entre si mismos la palabra “olmeca” significa “habitante del país del hule”, aunque esta palabra esta tomada del náhuatl, y esta lengua no existía en aquel entonces. El asentamiento de esta cultura se ubica cerca del 1 200 a. C.

La región donde se asentó esta cultura estaba cruzada por ríos y en la región eran comunes las lluvias todo el año, con estas características, su comercio se vio beneficiado, ya que supieron aprovechar el caudal de los ríos para poder transportar todas sus mercancías. Además de todo esto, la fauna nativa era abundante, y por lo tanto en la caza incluían presas como el venado, jabalí, tapir, patos, armadillo, faisán, etc. Además aunque de menos importancia, también tuvieron guajolotes e itzcuintli o xoloescuintles que era una raza de perro comestible. Su alimentación se complementaba con los productos marinos que obtenían de la pesca.

En cuanto a la agricultura, realmente no desarrollaron grandes técnicas, y solo limpiaban el espacio a sembrar para después sembrarlo, esta técnica genera desgaste, así que es muy posible que poco a poco los terrenos de cultivo tuvieran que construirse cada vez mas lejos.

La expresión artística en la cultura Olmeca tuvo su máxima expresión en la escultura y en este ámbito resaltan las cabezas Olmecas, las cuales tiene dimensiones colosales. Están esculpidas en bloques de basalto, de más de dos metros de altura y con un peso de por lo menos 30 toneladas. Teniendo en cuenta que en la región no existían yacimientos de este material y de que en Mesoamérica no se utilizaba la rueda, no por que no se supiera de su utilidad, sino porque no había animales de carga como en Europa, la tarea de traer el material era en realidad titánica.

La figura del jaguar tenía mucha importancia para este pueblo, ya que aparece representado en alto relieve, o bien aparecen sus rasgos.

Los lugares mas explorados de esta cultura son San Lorenzo Tenochtitlán, Tres Zapotes en Veracruz y la Venta en Tabasco.

Los restos mas antiguos de esta civilización se encuentra hasta el momento en las exploraciones realizadas en San Lorenzo Tenochtitlán, y proceden del 1 500, 1250 y 700 a. C.

Se construyeron varios edificios ceremoniales y un Juego de Pelota, con orientaciones norte-sur.

En los primeros años se fabricaban figurillas de arcilla y no de jade, ya que en esa época todavía no se utilizaba, sin embargo con los años fue uno de los materiales de mayor uso. También fue en este lugar en donde se empezaron a elaborar las cabezas colosales, sin embargo muchas de ellas fueron mutiladas y enterradas posiblemente por invasores entre el 900 y el 700 a. C.

Los Olmecas construyeron su centro ceremonial mas importante en La Venta, este se encuentra ubicado en la zona colindante de Veracruz y Tabasco, en una isla que emerge de los pantanales situada a 15 km de la costa del Golfo y mide 5.22 km2. Todo parece indicar que la Venta fue una ciudadela planificada con rigor en todos sus detalles, entre sus construcciones cuenta con Pirámides, Estelas y columnas.

Cabe mencionar el hecho de que toda la ciudadela esta construida con una orientación norte-sur, con una pequeña desviación de 8 grados. La venta fue destruida entre los años 600 y 400 a. C.

Muchos historiadores suelen llamar a los Olmecas como la “Cultura Madre de Mesoamérica”, ya que de ella tomaron rasgos comunes muchas de las culturas que se desarrollaron posteriormente. Para los años 400 y 300 a. C., ultima etapa del Preclásico, se inicio el proceso de decadencia de esta cultura, y por otro lado comenzó a desarrollarse la cultura Maya.

El Horizonte Clásico comprende los años 300 al 900 d. C. En esta etapa, se desarrollaron varias civilizaciones diferenciadas entre sí, que sin embargo intercambiaban ideas, población y practicaban el comercio entre ellas.

La historia de Mesoamérica

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En la región que llamamos Mesoamérica hay diversos paisajes, desde las cumbres nevadas hasta las costas tropicales. En general, el clima y las condiciones naturales de la región son favorables para la vida humana. Cuando comenzó a poblarse, la región era más húmeda que ahora.

En muchos lugares que hoy son bastante secos, como el Valle de México, había bosques, lagos y pantanos. Abundaban los animales para la cacería y la pesca, y muchas plantas que podían recolectarse.

La disponibilidad de agua, la fertilidad de la tierra y la variedad de plantas, ayudaron a que surgiera una agricultura muy productiva, de la que vivía una población más numerosa y densa que la de otros lugares de América. La diversidad de los climas y de los productos naturales de Mesoamérica propició desde épocas muy antiguas el intercambio comercial y cultural entre zonas apartadas.

Aunque cada civilización mesoamericana tuvo rasgos propios, el comercio, las migraciones y las expediciones militares difundieron la influencia de los pueblos más avanzados. Por eso hay costumbres, creencias y formas de trabajo que son comunes a todos los pueblos de Mesoamérica.

La evolución de las civilizaciones mesoamericanas es larga y complicada. Para entender mejor esa historia, los especialistas la han dividido en tres periodos, tres épocas en que los pobladores de la región comparten más o menos el mismo nivel de desarrollo cultural. Estos periodos son:

  • El formativo o Preclásico abarca desde 1800 a.C., cuando se extienden las aldeas agrícolas permanentes, hasta 200 d.C.
  • El Clásico abarca del año 200 al 800. Es el tiempo de esplendor de numerosas ciudades independientes (por eso las llamamos, como a las griegas, ciudades-Estado), en las que se construyeron grandes centros ceremoniales.
  • El Posclásico comprende desde el año 800 hasta la llegada de los españoles. Al principio de este periodo, las ciudades más importantes de Mesoamérica fueron abandonadas o destruidas. Después se fundaron otras y finalmente surgió el gran señorío mexica, que dominaba gran parte de Mesoamérica a principios del siglo XVI, cuando Europa y América entraron en contacto.

El Preclásico: las primeras civilizaciones

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En las primeras décadas de este siglo, los antropólogos mexicanos encontraron que debajo de los grandes centros ceremoniales llamados clásicos, como Teotihuacan y los de la zona maya, había restos más primitivos. Por eso, se denominó Preclásico al periodo cultural de mayor antigüedad.

Hoy sabemos que en ese periodo formativo, que dura por lo menos 20 siglos, hubo una lenta evolución desde las aldeas agrícolas hasta la primera gran civilización de Mesoamérica: La Olmeca.

Durante el Preclásico creció aceleradamente la población de Mesoamérica, tanto así que algunos historiadores hablan de una explosión demográfica. No se sabe con precisión a qué se debió este fenómeno, pero seguramente está relacionado con el aumento de las superficies cultivadas, el invento de nuevas técnicas agrícolas y el desarrollo de variedades de maíz que producían mazorcas más grandes. Muchos sitios de México estuvieron habitados desde principios del Preclásico.

Los vestigios de edificaciones no son muy abundantes, pues en esa época se construía generalmente con madera, hojas de palma y otros materiales que no resistieron el paso del tiempo. Los antiguos mesoamericanos creían en la existencia de un más allá donde moraban los espíritus de los muertos. Lo sabemos porque en las tumbas que han sido descubiertas enterraban a los muertos con objetos que, según ellos, podían necesitar en otra vida. Estos objetos eran: joyas, vasijas, juguetes y figurillas de barro.

Había también una religión primitiva, en la que se veneraba a fenómenos de la naturaleza como el Sol, la lluvia y la fertilidad de la tierra. En las sociedades estaban divididos en varios grupos: gobernantes, que a la vez eran sacerdotes y jefes guerreros; artesanos y campesinos, que eran la mayoría.

Estos últimos trabajaban la tierra, construían las obras públicas y en las guerras peleaban como soldados. Los trabajos agrícolas se hacían en grupo y las familias se repartían los productos del campo. Las técnicas progresaron con gran rapidez. Se tejían, entre otras cosas, telas, cuerdas, redes y cestas. Los trabajos que se hacían en piedra y en barro alcanzaron una gran perfección. Además de la civilización olmeca, en el Preclásico se desarrollaron las primeras etapas de las grandes culturas de Mesoamérica. Esto sucedió en varias regiones: en la zona maya, en la zapoteca, en el Occidente y en el Altiplano.

Los olmecas

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En las selvas de lo que ahora son Veracruz y Tabasco, hacia el año 1200 a.C. se establecieron los olmecas, que formaron la primera gran cultura mesoamericana. La región es muy favorable para la agricultura. Así se pudo sostener una población numerosa, que estableció centros religiosos como los encontrados en San Lorenzo, La Venta y Tres Zapotes.

Los olmecas fueron notables escultores. Tallaron en jade figuras humanas de unos cuantos centímetros, pero también enormes figuras de piedra: cabezas de más de dos metros, altares y columnas labradas.

La herencia olmeca
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Muchos avances logrados por los olmecas se extendieron por todo Mesoamerica. En lugares tan apartados entre sí, como Guerrero, el valle de México, Oaxaca y la zona maya se pueden encontrar elementos culturales que indudablemente tienen origen olmeca, como la técnica para trabajar la piedra, la observación de los astros y el culto a ciertas deidades. Es muy probable que el nacimiento de la escritura y del cálculo del tiempo también sean producto de esta civilización.

La arquitectura de los olmecas tuvo una gran influencia, pues fueron los primeros que construyeron centros ceremoniales, diseñados de manera que tuvieran una determinada orientación en relación con ciertos astros.

Los centros ceremoniales estaban separados de las aldeas o los barrios donde vivía la gente. En los centros religiosos vivían únicamente los gobernantes, los sacerdotes y sus sirvientes. El pueblo se reunía en el centro sólo para las celebraciones religiosas y militares.

La religión y el arte se conocen mejor que la vida cotidiana de los pueblos mesoamericanos porque los centros ceremoniales han resistido el paso del tiempo, mientras que las casas o los mercados han desaparecido, pues estaban hechos de palma, adobe o madera.

Hacia el año 300 a.C. los centros ceremoniales olmecas ya habían sido abandonados por sus pobladores, sin que sepamos qué provocó ese hecho. Sin embargo, para entonces ya se había difundido la influencia de la que muchos historiadores llaman cultura madre de Mesoamérica.[1]

El periodo Clásico.

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Hacia el año 200 a.C. en varias regiones de Mesoamérica, se inicia el desarrollo de grandes civilizaciones urbanas. Los centros ceremoniales se multiplicaron y las artes y las técnicas alcanzaron un esplendor impresionante. Es la época en que florecen, entre otras, la civilización maya, la zapoteca y la de los pobladores de Teotihuacan.

En esta época, la organización de la sociedad se volvió más complicada. Al lado de los guerreros-sacerdotes surgieron los funcionarios encargados de impartir justicia y de recaudar tributos, comerciantes que viajaban largas distancias y artesanos de gran especialización. La religión ocupaba el lugar central de la vida y en torno a ella giraban las demás actividades.

Los mayas

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Esta civilización ocupó una extensa región de nuestro país abarcando los estados de Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Tabasco y Chiapas antiguas regiones del Reyno de Goatemala, siendo su principal asentamiento lo que hoy es Guatemala, ocupando ademas buena parte de Belice, Honduras y El Salvador.

En el periodo Clásico, la zona maya fue el triángulo que tiene como vértices a Palenque (Chiapas), Tikal (Guatemala) y Copán (Honduras). Ahí prosperó una población numerosa que practicaba la agricultura quemando el bosque para aprovechar las cálidas tierras de origen volcánico.

En esa zona se desarrollaron muchas ciudades-estado, gobernadas por una poderosa clase de guerreros y sacerdotes que ejercían la autoridad sobre el resto de la sociedad.

Los mayas crearon un avanzado sistema de escritura, que ha sido descifrado poco a poco en las décadas recientes. La escritura era utilizada para registrar las hazañas guerreras de los gobernantes, para anotar la cuenta del tiempo y también con propósitos religiosos.

El movimiento de los cuerpos celestes y la medición del tiempo interesaban muchísimo a los mayas. Organizaron un calendario sumamente preciso, que utilizaban no sólo para medir el tiempo, sino también para predecir las fechas que según sus creencias serían propicias o desdichadas para los hombres.

Para realizar sus cálculos, los astrónomos mayas utilizaban símbolos numéricos que representaban las unidades del 1 al 4 y grupos de 5 unidades. Daban un valor a las cifras según su posición y utilizaban el cero, lo que permitía calcular magnitudes muy grandes.

El interés de los mayas en el tiempo se refleja en numerosas estelas labradas. Estas grandes losas, que se colocaban verticalmente, conmemoraban fechas especiales y son una de las mejores fuentes de información utilizadas por los historiadores.

A finales del Clásico, las ciudades mayas sufrieron una enorme catástrofe y fueron abandonadas.

Al sucumbir las ciudades del sur, una nueva y brillante etapa de la cultura maya se desarrolló después en el norte de la península de Yucatán, sobre todo en las ciudades de Chichén Itzá, Uxmal y Mayapán.[2]

Los zapotecas

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Desde épocas muy remotas, los zapotecas se establecieron en los valles centrales del estado de Oaxaca. Construyeron represas y canales de riego y desarrollaron una agricultura muy variada, que a principios del Clásico daba sustento a numerosas aldeas. El corazón de esta zona era el centro ceremonial de Monte Albán.

Monte Albán fue construido en la parte de una serranía que domina los valles. Es un conjunto de pirámides y plataformas que circunda a una enorme explanada, en la que se encuentra un extraordinario observatorio astronómico. Monte Albán estaba dedicado al culto de misteriosos dioses y a la celebración de las victorias militares de este pueblo.

Los zapotecas fueron, junto con los mayas, el único pueblo de la época que desarrolló un sistema completo de escritura, en el que se combinan la representación de ideas y la de sonidos. Esta escritura ha sido descifrada sólo parcialmente.

Hacia el año 800, el esplendor de Monte Albán terminó bruscamente, al igual que en otras ciudades del Clásico. La cultura zapoteca continuó en los valles de Oaxaca y siglos después los mixtecas, que vivían en las serranías al norte y al este de Monte Albán, invadieron los valles y sostuvieron una larga lucha con los zapotecas.

Los mixtecas establecieron sus propios centros religiosos. Desarrollaron un estilo de cerámica con mucho colorido y elaboraron códices muy bellos, que narran historias de los grandes jefes de sus señoríos.[3]

Teotihuacan

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Cuando los aztecas llegaron al Altiplano a principios del siglo XIV, encontraron un inmenso centro religioso abandonado al que llamaron Teotihuacan. Tanta fue su impresión ante la grandeza del lugar, que pensaron que había sido construido por gigantes e inventaron el mito de que ahí se habían reunido los dioses para asegurar la existencia del mundo. La reacción de los aztecas no fue exagerada. Teotihuacan es el más notable de los centros religiosos de América.

Cuesta trabajo creer que fue construido por un pueblo que no conocía las herramientas de metal, no tenían bestias de carga, ni utilizaba máquinas simples para facilitar las obras de construcción.

Teotihuacan está situado en un amplio valle, a 45 km de la ciudad de México. La zona fue poblada desde épocas remotas, pero fue hasta el siglo I a.C. cuando se inició la construcción del centro ceremonial. Aunque éste fue construido por etapas, al parecer fue planeado como conjunto, según lo indican la armonía y funcionalidad de la distribución de los edificios.

La zona ceremonial de Teotihuacan estaba rodeada por una gran concentración urbana que, según los investigadores, tenía en su momento de apogeo entre 125 mil y 250 mil habitantes y ocupaba unos 20 km². Era una de las cinco ciudades más pobladas en el mundo de aquella época.

El origen de los fundadores de la región es incierto. Sin embargo, algunos especialistas creen que los teotihuacanos pertenecían al mismo tronco racial del que se desprendieron después los toltecas y los mexicas.

El conjunto ceremonial está formado por dos grandes pirámides, la del Sol y la de la Luna y por templos, plataformas y lugares de residencia distribuidos a los lados de la larga Calzada de los Muertos. El edificio mayor, la pirámide del Sol, tiene lados de 215 metros, por lo que su base es semejante a la de la más grande de las pirámides egipcias.

La parte residencial de la ciudad ha sido investigada por los arqueólogos, quienes nos dicen que las casas eran amplias y estaban hechas de piedra, adobe y madera. Las casas tenían numerosos aposentos, por lo que se piensa que eran habitadas por familias de muchos miembros que se dedicaban al mismo oficio.

En Teotihuacan están representadas en pinturas y esculturas las deidades que, bajo diferentes nombres, fueron venerados después por otros pueblos mesoamericanos: las de la lluvia y el agua, el Sol y la Luna, y la serpiente emplumada llamada Quetzalcóatl por los aztecas, que representa a un dios civilizador, quien según el mito dio a los hombres ciencia y sabiduría.

El juego de pelota
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Básicamente consiste en un patio en forma de I, con unos marcadores de piedra empotrados en los muros laterales. Digamos que los marcadores eran como sus porterías.

Los marcadores debían ser golpeados con una pelota que los jugadores impulsaban con la cadera. La pelota se hacía de hule crudo y tenía un bote muy vivo. La pelota era muy pesada y el juego resultaba sumamente peligroso, tanto por un posible golpe con la misma, como por la violencia con que se jugaba. Los jugadores se protegían la cadera, los antebrazos, las rodillas y las piernas. A veces se jugaba por diversión, pero en otros casos era una ceremonia religiosa que terminaba con el sacrificio de alguno de los contendientes victoriosos.[4]

Sistema de Escritura.- "Los códices"
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Los códices son escritos y dibujos elaborados por los pueblos mesoamericanos en tiras de piel de venado o en una especie de papel, producido con la corteza del árbol amate. Una vez escritas, esas tiras se doblan en forma parecida a la de un acordeón.

Seguramente los códices fueron muy numerosos, pero hoy sólo se conservan unos cuantos. Muchos fueron destruidos por los conquistadores españoles, otros se perdieron por descuido o por la fragilidad del material con el que fueron fabricados. Los códices se elaboraban con distintos propósitos.[5]

El periodo Posclásico

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El periodo Posclásico o histórico se inicia hacia el año 800 y termina en 1521, cuando los españoles tomaron la capital del imperio azteca.

El fenómeno que caracteriza al Postclásico es la invasión de Mesoamérica por pueblos seminómadas que provenían del norte, de la vasta extensión de Aridoamérica. Estos pueblos se asentaron en Mesoamérica, se mezclaron con los antiguos pobladores y asimilaron muchos elementos de las culturas Clásicas. Con el tiempo crearían una nueva civilización, comparable a las más avanzadas del continente americano.

En esta época se desarrollaron las técnicas para fundir y trabajar metales como oro, plata y cobre. Estas técnicas se inventaron en la región andina y probablemente llegaron a Mesoamérica a través de comerciantes que navegaban por las costas del Océano Pacífico. Aunque los pueblos del Postclásico fueron artesanos maravillosos, no utilizaron los metales con fines prácticos, sino únicamente en la fabricación de joyas y adornos. Los toltecas fueron una importante civilización de esta época.[6]

Periodo Posclásico: Los Mexicas

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Hacia el año de 1300, los mexicas fueron la última tribu del norte árido en arribar a Mesoamérica. Eran un pueblo pobre y atrasado y fueron mal recibidos por los habitantes de los señoríos de origen tolteca ya establecidos en el Valle de México.

Los mexicas vagaron durante años, según cuenta la leyenda, en busca de la señal en donde debían fundar su ciudad, ésta era un águila devorando a un serpiente sobre un nopal.

Empezaron el recorrido desde Aztlán (en náhuatl "Lugar de Garzas" o "Lugar de la Blancura"), sin poder establecerse ni en las peores tierras del Valle, hasta que en 1325, fundaron su ciudad, México-Tenochtitlan.

Ya asentados, los aztecas estuvieron por varias décadas bajo el dominio del poderoso señorío de Azcapotzalco, al que servían como soldados a sueldo.

Hacia 1430, los aztecas habían asimilado la cultura de los pueblos avanzados del Valle y se habían convertido en un eficiente poder militar. Atacaron y derrotaron entonces a Azcapotzalco y se transformaron en uno de los señoríos más fuertes de la región. Iniciaron así una sorprendente hazaña guerrera, que en sólo 70 años los haría dueños del más grande imperio que había existido en Mesoamérica.

Los mexica formaron una alianza con los señoríos de Texcoco y Tacuba creando así lo que se conoció como La Triple Alianza. Bajo el mando de notables jefes militares, como Moctezuma Ilhuicamina y Ahuitzotl, los aztecas conquistaron el centro de México, Veracruz, la costa de Guerrero, parte de Oaxaca y dominaron el territorio de Soconusco, en los límites con Guatemala. Sólo unos cuantos pueblos lograron resistir el empuje mexica: los purépechas, los tlaxcaltecas y algunos señoríos mixtecas.

Los toltecas

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Varias oleadas de invasores del norte se asentaron en Mesoamérica desde finales del Clásico. Una de ellas fue la de los purépechas, también denomidados tarascos, que se establecieron en las cercanías de los lagos del actual estado de Michoacán. Pero de todos los grupos recién llegados, el más importante fue el que dio origen al señorío tolteca de Tula.

Los invasores se mezclaron con la población de los valles del actual estado de Hidalgo y hacia el año 1050 habían convertido a Tula en una gran ciudad, capital de un imperio que dominaba el centro de México y que extendía su influencia a regiones muy alejadas.

En su época de apogeo, Tula llegó a tener unos 40 mil habitantes que practicaban la agricultura utilizando pequeños sistemas de represas y canales, porque en esa región las lluvias no son abundantes. Al parecer, las familias emparentadas entre sí construían sus casas contiguas y las separaban del exterior con un muro.

El centro ceremonial de Tula tiene pirámides, habitaciones y juegos de pelota. Se distinguen ahí grandes figuras de guerreros, llamados Atlantes, y se construyó por primera vez el macabro tzompantli, un muro en el que se colocaban las cabezas de los sacrificados.

La guerra adquirió entre los toltecas mayor importancia que la que ya tenía en las culturas del Clásico. Es en Tula donde aparecen los militares profesionales, organizados en sectas o hermandades que se identificaban con ciertos animales: los guerreros águilas, jaguar o coyote. También hay evidencia de que aumentó el número de los sacrificios humanos,sobre todo el de cautivos de guerra. Este espíritu militarista fue característico de todas las culturas del Postclásico.

Los toltecas extendieron su influencia no sólo mediante la guerra, sino también a través del comercio. En Tula, como en Teotihuacan, se trabajaba la obsidiana y la cerámica. Sus artesanos tenían la fama de producir los objetos más bellos y complicados de Mesoamérica.

El final de Tula se parece al de Teotihuacan. Hacia 1170 la ciudad y su centro ceremonial fueron saqueados y semidestruídos. Sin embargo, la influencia de los toltecas sobrevivió en varios sitios. El ejemplo más notable de la influencia tolteca está en Chichén Itzá, Yucatán, situada a más de 1000 km de Tula y cuya arquitectura y representaciones religiosas se parecen extraordinariamente a las de la capital tolteca.[7]

La gran Tenochtitlan. Los aztecas

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Los historiadores tienen opiniones diferentes sobre el número de habitantes que tenía la capital azteca antes de la llegada de los españoles. Se cree que como mínimo tenía 100 mil, pero algunos estiman que pasaba de 200 mil.

Tenochtitlan fue construida en islotes situados en el interior de uno de los lagos de poca profundidad, que en aquella época cubrían la mayor parte del Valle de México.

Los aztecas ampliaron y consolidaron los terrenos para edificación y los unieron con el exterior mediante tres amplias calzadas y acueductos que conducían agua pura a la ciudad. Muchos canales cruzaban la capital azteca y por ellos transitaban miles de canoas.

En el centro de la ciudad estaba el recinto sagrado, formado por decenas de templos y palacios, entre los que destacaba el Templo Mayor, dedicado a Tláloc, dios de la lluvia y a Huitzilopochtli, dios del Sol, a quien los aztecas consideraban su protector.

La ciudad estaba dividida en barrios, llamados calpulli, cuyos habitantes disfrutaban de tierras de cultivo. Los agricultores sacaban agua de los canales para regar sus huertos, y estaba muy extendida la siembra en chinampas, que siempre están húmedas y producen cosechas excelentes, pero que deben ser cultivadas a mano, delicada y laboriosamente.[8]

Aridoamérica

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Situada entre las dos grandes cordilleras en que se separa la Sierra Madre, Aridoamérica era en aquella época una región de lluvias escasas e irregulares, con grandes llanuras y serranías semidesérticas. Sus pobladores tenían una cultura primitiva y la mayor parte de ellos vivía de la caza y la recolección. Otros practicaban la agricultura de temporal y en unos cuantos lugares, como Paquimé en Chihuahua, se desarrollaron prósperas zonas de cultivo, que mantenían relaciones de comercio con las civilizaciones de Mesoamérica.

Las difíciles condiciones de vida hicieron a los habitantes de Aridoamérica guerreros duros y temibles. Muchos usaban el arco y la flecha, arma muy superior a la vara para lanzar dardos, llamada atlatl, que se utilizaba en Mesoamérica. Los aztecas llamaban chichimecas a esos pueblos, término que alude a su lenguaje y costumbres primitivos y que también fue empleado por los españoles. Seguramente se les olvidaba a los orgullosos aztecas que ellos también habían sido alguna vez chichimecas.[9]

La Triple Alianza

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Los mexicas fundaron su ciudad, pero pasó mucho tiempo antes de que fueran poderosos. Al principio siguieron sometidos a otros señoríos. Para liberarse del dominio de Azcapotzalco, se aliaron con Texcoco.

Tenochtitlan y Texcoco derrotaron a Azcapotzalco. Entonces el señorío de Tlacopan (Tacuba) se les unió para formar la Triple Alianza, que se adueñó del Valle de México y después conquistó otras regiones a las que les cobró tributo y a veces les hizo prisioneros para sacrificarlos. Pronto dominó gran parte de Mesoamérica.

Dentro de la Triple Alianza, los mexicas se impusieron a las otras dos ciudades. Tlacopan y Texcoco quedaron como aliados de Tenochtitlan.[10]

Referencias

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  1. Fuente: SEP, Historia Quinto grado, México, 1999, págs. 94-95.
  2. Fuente: SEP, Historia Quinto grado, México, 1999, págs. 98 - 100.
  3. Fuente: SEP, Historia Quinto grado, México, 1999, págs. 102-103.
  4. Fuente: SEP, Historia Quinto grado, México, 1999, pág. 96.
  5. Fuente: SEP, Historia Quinto grado, México, 1999, pág. 101.
  6. Fuente: SEP, Historia Quinto grado, México, 1999, pág. 110.
  7. Fuente: SEP, Historia Quinto grado, México, 1999, págs. 112-113.
  8. Fuente: SEP, Historia Quinto grado, México, 1999, pág. 116.
  9. Fuente: SEP, Historia Quinto grado, México, 1999, pág. 110.
  10. Fuente: SEP, Historia Cuarto grado, México, 1999, págs. 28 - 30.

Índice general de Historia de México

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