Sociedad, Familia y Educación/El contexto macrosocial/Una era informacional, global y transformacional

La Era de la Información es un periodo histórico caracterizado por la revolución tecnológica, concomitante con la emergencia de una estructura social en red, en todos los ámbitos de actividad, y con interdependencia global. Es un proceso de transformación multidimensional, a la vez incluyente y excluyente en función de valores e intereses dominantes en cada proceso, país y organización social.[1]

Informacional

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Esta nueva era es consecuencia de circunstancias históricas que revisan el conocimiento e información, impulsada por la revolución de las técnicas de comunicación (TIC) y las nuevas tecnologías (microprocesadores, teléfonos móviles, internet, etc.), de tal forma que se puede decir que esta sociedad es informacional, en cuanto a que las formas sociales y productivas están centradas en la generación, proceso y transmisión de información como forma fundamental de productividad, progreso y poder.

Las nuevas tecnologías tienen las siguientes características: capacidad de penetración, interconexión, flexibilidad (permiten diversidad de operaciones) y convergencia (integran elementos antes dispersos). Estas tecnologías son rápidamente sustituidas por otras mejores, y su uso masivo es cada vez más acelerado.[2] Se ha pasado del telégrafo y el cine (era industrial) al teléfono y televisión, y de ahí a los satélites y la primera red global de telefonía, configurándose una red global sólida de telecomunicaciones a finales del siglo XX.

En los sesenta M. MacLuhan idea el concepto de aldea global [3] reflejo de la interacción instantánea y transmisión de información en la red, y surge el concepto de Sociedad de la Información (SI)[4], a raíz de que un tercio del PIB norteamericano esté vinculado a la información.[4]

La digitalización de las comunicaciones internacionales, según Negroponte, conduce a mayor bienestar y desarrollo social y el paso a la era de la post-información.[5].

El número de usuarios de las TIC es, a pesar de todo, menor al de los habitantes mundiales, y la mayoría de medios e infraestructuras se concentran en países desarrollados y en polos de modernidad de naciones intermedias y pobres[1], esta diferencia en el acceso a las TIC es lo que se denomina brecha digital. Cuando se refiere a diferencias de acceso entre ciudadanos se denomina analfabetismo informático. [6]

Global

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La sociedad globalizada no está delimitada por fronteras físicas, al igual que los desastres medioambientales o crisis económicas, lo que provoca una mayor dependencia de unos países con otros, cambiando las reglas de la competencia (empresas flexibles que se adaptan a las condiciones locales para establecer alianzas y redes de compra). Se da una descentralización y desburocratización política, surgiendo múltiples nuevos poderes mediante alianzas estratégicas entre regiones y sectores. Todas las actividades involucran el uso de uso de información, las nuevas tecnologías y telecomunicaciones.

La globalización cultural es el conjunto de fenómenos, procesos y productos culturales unitarios y polarizados hacia el mundo desarrollado, que se difunde predominantemente en las lenguas mayoritarias, siendo su consumo es de masas. Vargas Llosa lo considera una amenaza para las identidades locales, ya que “se impone un nuevo imperialismo que aniquila las culturas menos poderosas”.[7].

Hay un nuevo orden de valores universales (derechos y libertades fundamentales) que permite la convivencia entre tradiciones, al reconocerlas simultáneamente como iguales y distintas. La antítesis es el fundamentalismo: interpretación literal de la estructura primigenia de la tradición.[8] [9]

La otra cara de la globalización es el aumento de las desigualdades de algunas regiones debido a su occidentalización y su escasa actividad en la industria mundial[10], acentuando también los impedimentos físicos y materiales y la exclusión.[11] La globalización supone una serie de riesgos económicos, sociales y ecológicos siendo imponderable el balance de beneficios frente a los peligros, ya que una mayor reflexión y conocimiento no garantiza el control.[12].

Existen dos grupos de opinión en términos de globalización económica: escépticos (la economía global no es diferente de la de periodos anteriores) y radicales (el mercado global está más desarrollado y tiene consecuencias perceptibles).

Transformacional

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El desarrollo tecnológico y la difusión horizontal de información modifican la base material de la vida, cambiando las reglas de la realidad, eso sí, a diferentes velocidades en distintas regiones y culturas: la misma problemática se diferencia sólo en grado, concordando con el contexto cultural regional.[13]

En la vida privada se dan cambios en cuanto a sexualidad (ya no está ligada a la reproducción y regulada por la idea de virtud femenina), matrimonio y familia (pasa de ser una unidad económica a basarse en la idea romántica del amor y sus variantes).[13]

En países democratizados la revolución de las T.I.C. produce ciudadanos más activos y reflexivos, desafectos con las democracias antiguas[14], como ejemplifican los fenómenos del 15-M en España, y Occupy Wall Street en Nueva York. Hay pérdida de confianza en los políticos, no en el proceso democrático. Las gentes se organizan en asociaciones para evidenciar las cuestiones ignoradas por los políticos.[14]

En los países de tradición semi-feudal (Arabia Saudí) o comunista (China) el autoritarismo impide la flexibilidad y el dinamismo necesarios para competir en la economía global.[14] Aún así, las sociedades, formadas al final por personas descontentas con este autoritarismo, tienden a otros modelos (por ejemplo la democratización en el mundo árabe).

El incremento de la accesibilidad a información del estado en países democráticos occidentales, tiene como consecuencia por ejemplo la filtración de información clasificada por parte de Wikileaks, que muestra el valor de la información y del poder de quien accede a ella. La era global genera respuestas globales, aplicadas a la política, la democracia es transnacional, ya que los riesgos medioambientales, fluctuaciones de la economía global, y el cambio tecnológico global no tienen fronteras nacionales. Por ejemplo, la UE no es un estado federal, ni tampoco una asociación de países ya que su participación voluntariales resta soberanía propia.[14]



  1. 1,0 1,1 The Information Age. Economy, Society and Culture. Manuel Castells. Oxford; Malden, MA: Blackwell, primera edición 1996-1998
  2. La sociedad de la informaciones tecnológicas y sus repercusiones en la educación. Julio Cabero Almenara. Quaderns digital
  3. The Gutenberg Galaxy: The Making of Typographic Man (Routledge & Kegan Paul) ISBN 0-7100-1818-5
  4. 4,0 4,1 La producción y distribución del conocimiento en los Estados Unidos. Fritz Machlup
  5. Mundo Digital. Nicholas Negroponte. 1995.
  6. Sociedad de la información y el conocimiento. Entre el optimismo y la desesperanza. Delia Crovi Druetta. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales (Año XLV, núm. 185, mayo-agosto de 2002)
  7. Las culturas y la Globalización. Mario Vargas Llosa. Caretas,Ed. nº 1615. 2000.
  8. Runaway world. Lecture 3: Tradition. Anthony Giddens. Dehli. 1999.
  9. Sociedad de la información y el conocimiento. La globalización cosmopolita. Luis González Seara. Tribuna complutense. 2007.
  10. Runaway world. Lecture 1: Globalisation Anthony Giddens. London. 1999.
  11. Runaway world. Lecture 2: Risk. Anthony Giddens. Hong Kong. 1999.
  12. La sociedad del riesgo: amenaza y promesa. Alfie Cohen, M. y Méndez, L.H.Sociológica, año 15, nº 43, pp.173-201, mayo-agosto 2000
  13. 13,0 13,1 Runaway world. Lecture 4: Family. Anthony Giddens. Washington DC. 1999.
  14. 14,0 14,1 14,2 14,3 Runaway world. Lecture 5: Democracy Anthony Giddens. Londres. 1999.

Caps. y apdos.: 01 a b c d 02 a b c d 03 a b c d 04 a b c d 05 a b c d 06 a b c d 07 a b c d 08 a b c d 09 a b c d 10 a b c d