Latín/Alfabeto latino/Pronunciación

Alfabeto latino

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El alfabeto latino consta de 23 letras. Antiguamente sólo había 21, pero en los siglos I-II a.C. se introdujeron la Y(y), y la Z(z) para la transcripción de palabras griegas. En el Renacimiento se introdujeron la J(j), y la V(v) para poder distinguir los sonidos consonánticos de los vocálicos i, u.

A B C D E F G H I K L M N O P Q R S T V X Y Z
a b c d e f g h i k l m n o p q r s t u x y z

Pronunciación

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Fonemas vocálicos

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En el latín clásico hay diez fonemas vocálicos, cinco son vocales breves /a, e, i, o, u/ y cinco vocales largas /ā, ē, ī, ō, ū/. Aunque la escritura latina es defectiva ya que no distinguía las breves de las largas. Todas ellas se representaban usualmente sólo mediante los cinco signos que para este fin tenía el alfabeto de las colonias griegas de Italia: A(a), E(e), I(i), O(o), U(u) (los signos del griego para las vocales largas η y ω sencillamente no fueron usados para representar vocales). Ocasionalmente durante el imperio algunos textos marcaron algunas de las vocales largas con á, é, í, ó, ú.

La evidencia de la longitud de las vocales es por tanto indirecta y procede en gran medida de dos fuentes:

  • La poesía latina (donde la cantidad vocálica era importante, ya que esa poesía se basaba en patrones regulares de largas y breves para dar cierto ritmo).
  • La evidencia de otras lenguas, fundamentalmente las románicas, donde las vocales largas y breves dejaron diferente rastro en las sílabas tónicas. También las transcripciones de palabras latinas en griego podían mostrar ocasionalmente la longitud vocálica.

Fonética y fonología latinas

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Letra Pronunciacion
Clasica Vulgar
ă A breve [a] [a]
ā A larga [aː] [a]
ĕ E breve [e] [ɛ]
ē E larga [eː] [e]
ĭ I breve [i] [e]
ī I larga [iː] [i]
ŏ O breve [o] [ɔ]
ō O larga [oː] [o]
ŭ V breve [u] [o]
ū V larga [uː] [u]
Y breve [y] [e]
ȳ Y larga [yː] [i]
æ AE [ae] [ɛ]
œ OE [oe] [e]
au AV [au] [au] > [ɔ]
En el artículo de la Wikipedia Alfabeto Fonético Internacional se encuentra una explicación de los simbolos usados.


El latín se pronunciaba de forma diferente en los tiempos antiguos y en los tiempos clásicos, y también era diferente el latín culto de los diversos dialectos de latín vulgar. Históricamente se han propuesto diversas pronunciaciones de la grafía latina, siendo la más conocida la eclesiástica (o italiana) que se acerca más a la pronunciación del latín tardío que a la del latín clásico. La comparación con otras lenguas indoeuropeas también es importante para determinar el probable valor fonético de ciertas letras.

El intento de reconstruir la fonética original del latín se llama pronuntiatio restituta (pronunciación reconstruida), y resulta especialmente difícil para la entonación y los detalles articulatorios de ciertos fonemas como /r, d, l, qu/, y la mayor o menor abertura de las vocales.

Prosodia

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Cantidad vocálica

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La cantidad es un rasgo fonológico que distingue las vocales, diptongos y sílabas en muchas lenguas indoeuropeas. La cantidad de las vocales es un rasgo suprasegmental que influye en la duración de la misma. En latín sólo se distinguían dos tipos de cantidad o duración: las vocales de mayor duración, denominadas largas, y las de menor duración, denominadas breves. En la actualidad, la cantidad de una vocal se marca explícitamente mediante los siguientes signos:

  • El acento breve (˘) para indicar que la vocal es corta o breve.
  • El acento largo o macron (¯) para indicar que la vocal es larga.

En este artículo sólo indicaremos las vocales largas; luego, las vocales sobre las no se indica el signo gráfico son breves.

La cantidad es un fenómeno importante en la lengua latina, ya que permite distinguir palabras con significados diferentes, así como las diferentes formas flexivas de una misma palabra. Por ejemplo:

(1) Distinción léxica: mālum 'manzana' / malum' (algo) malo'
(2) Distinción gramatical: cum reginā 'con la reina' / cum regina... 'cuando la reina...'

Cantidad silábica

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El fenómeno de la cantidad silábica está automáticamente relacionado con la presencia de vocales largas y la presencia de coda en la sílaba. La posición donde se realiza el acento tónico está determinada por la cantidad vocálica de la penúltima sílaba. El análisis tradicional establece cuatro reglas para decidir si una vocal es larga o breve y por tanto predecir la posición del acento:

  • Son largas:
    • las sílabas que por naturaleza tienen una vocal larga o diptongo: ma, amās.
    • las sílabas seguidas por dos consonantes o por consonante doble (x, z): est, gaza (< *gat-sa).
  • Son breves:
    • las sílabas que por naturaleza tienen vocal breve, no seguida de dos consonantes: anima, deus.
    • Las sílabas acabadas en vocal a la que siga otra vocal: iūstitia, deārum.

Además, debe tenerse en cuenta que la "ae" (æ) y la "oe" (œ), que se leen "ai", "oi" siempre son largas.

Modernamente se hace un análisis fonológico que resulta más simple en términos de mora. De acuerdo con este análisis, las sílabas breves constan de una sola mora y las sílabas largas de dos moras, el acento tónico recae siempre adyacente en la penúltima mora antes de la última vocal. El hecho de que el acento pueda ser analizado en términos de moras y el hecho de que la poesía latina se basara más que en la rima en la cantidad vocálica, sugiere que la cantidad silábica tenía un reflejo fonético en el habla, presumiblemente el latín se hablaba con ritmo moraico (como sucede en japonés moderno) más que un ritmo silábico (como sucede en italiano o español) o un ritmo acentual (como sucede en inglés).

Acentuación

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En latín no existe acento gráfico pero sí acento fonológico de intensidad, siendo las palabras llanas o esdrújulas. Las reglas para la acentuación son las siguientes:

  • todas las palabras de dos sílabas son llanas.
  • las palabras de tres o más sílabas serán:
    • llanas si la penúltima sílaba es larga.
    • esdrújulas si la penúltima sílaba es breve.

Más sencillamente si clasificamos las sílabas latinas en pesadas (las acabadas en vocal larga o consonante) y ligeras (todas las demás) y consideramos que las sílabas pesadas tienen dos moras y las ligeras una sola mora (la duración de los segmentos fonológicos que componen la sílaba), se puede comprobar que el acento recae sobre la penúltima mora antes de la última vocal.