Wikichicos/Química/Semejanzas y diferencias

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Charla

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El estímulo inicial puede venir de un juego: "¿A qué se parece esto?". El juego ha de buscar el equívoco lingüístico de la "semejanza", ya que un mismo objeto tiene diferentes cualidades, y se parecerá a unos u otros objetos dependiendo de la cualidad que se considere en cada momento.

Se busca plantear la inquietud: ¿En qué se pueden parecer dos cosas? Esta inquietud es la que está en el fondo de las propiedades químicas o la composición de las sustancias, pero no es necesario entrar en los conceptos químicos en esta etapa, si el niño no lo demanda.

Algunas de las respuestas nos alejan del tema, pero son igualmente enriquecedoras, como serían la función o el propietario de un objeto, o la habitación en la que se encuentra. Otras tendrán una relación más clara con la química, como el color, la forma, la textura (la sensación al tacto), el sabor, el olor, la facilidad para mezclarse con agua...

Experimentos sencillos

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  • El azúcar y la sal. Parecen iguales a la vista, o por lo menos muy parecidos. ¿Y si los miramos a la lupa o al microscopio? Por el sabor los distinguimos muy bien. ¿Y si ponemos una cucharada en un vaso de agua, y agitamos bien con una cuchara? Quizá al niño le sorprenda ver que la sal se disuelve en mucha mayor proporción que el azúcar...
  • Identificar objetos metálicos, objetos de plástico, objetos de madera, objetos de vidrio... comprobar la diferencia que tienen al tacto, además de a la vista. ¿Cuales son más fríos? ¿Cuales son más brillantes? ¿Cuales son más ligeros? ¿Hacen ruido si se tocan golpean suavemente con la uña?
  • Mezclar agua con aceite, agua con vinagre, aceite con vinagre. ¿Cuales se mezclan? ¿Y si probamos también con leche (agua con leche, aceite con leche, vinagre con leche)?

Precaución:
Es muy sencillo y enriquecedor hacer experimentos químicos con alimentos. Debe indicarse con claridad la diferencia entre los alimentos y los venenos: está bien probar el sabor del azúcar, la sal, el aceite, el vinagre o la leche, pero los niños no deben asimilar la idea general de que está bien probar todo lo que se encuentren por casa, sin supervisión adulta.