Medicina Veterinaria/Enfermedades parasitarias/Giardiasis

LA GIARDIASIS EN LOS ANIMALES


La Giardia es un habitante del intestino delgado. Luego migra a intestino grueso (principalmente ciego) donde forma quistes que son eliminados con la materia fecal. Así como son eliminados inmediatamente son infectantes para cualquier especie. Estos quistes son altamente resistentes por lo que le confiere al protozoario una supervivencia muy prolongada en el suelo y agua.


La transmisión de la Giardiasis entre animales se da principalmente por ruta oro-fecal y ocasionalmente por consumo de alimentos o aguas contaminadas.


Los signos clínicos de la Giardiasis de los animales afectados son diarrea de diverso grado de gravedad y duración. Se puede presentar con diarreas agudas en gatos y perros cachorros, pudiendo luego pasar a diarreas crónica, con perdida de peso y mal estado como consecuencia del síndrome de malabsorción / maladigestión de los alimentos.


Para el diagnóstico de la Giardiasis se debe recurrir a exámenes de materia fecal, con técnicas que no son las de rutina, por ello se suele pasar por alto el diagnostico.


El tratamiento es en forma médica. Pudiendo usarse diferentes drogas que las prescribirá el Medico Veterinario según cada caso. Actualmente existe una vacuna para usar en forma preventiva. El protocolo sería vacunar al cachorro a partir de las 6 semanas. Se debe efectuar revacunación anual. Los criadores pueden vacunar a las madres antes del celo, para proteger a la futura camada.


CONSIDERACIÓN EN SALUD PUBLICA DE GIARDIASIS

Hay diferentes especies de giardias, algunas de las cuales son importantes en la salud publica. No se ha determinado fehacientemente que papel juega el perro con respecto a cada una de estas. Por lo tanto hasta el momento se puede decir que tener una mascota no implica un riesgo extra de contraer la enfermedad.

El hombre puede contraer la enfermedad por el consumo de frutas y hortalizas contaminadas. Pero la principal vía de transmisión es el consumo de aguas contaminadas.

El agua puede ser:

  • Agua cruda: sin potabilizar, son cursos de aguas naturales que pueden contener quistes.
  • Agua potabilizada: hay que tener en cuenta en que condiciones estaba el agua antes de potabilizarla y que no tenga contaminación con agua residual (antes o posterior al tratamiento de potabilización).

Estos dos factores son importantes ya que la potabilización no garantiza la eliminación de los quistes del parásito, debido a que estos son muy resistentes al proceso de cloración. Los niveles de cloro para destruir los quistes están muy por encima del los valores aceptados para el consumo humano. El único proceso de la potabilización que elimina los quistes es la correcta filtración del agua.