Génesis y evolución del corrido mexicano/Hipótesis preliminares

IV. Hipótesis preliminares

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  1. El corrido mexicano ha atravesado por tres estados evolutivos o modelos estilísticos y estructurales en cuanto a la producción de sus textos, desde la Colonia hasta la actualidad.
  2. Los modelos estructurales y estilísticos del corrido comparten las siguientes características:
    1. Su génesis y cultivo son exclusivos del ámbito cultural mexicano, que incluye a los estados fronterizos del Sur de Estados Unidos de Norteamérica.
    2. La composición e interpretación del género es invariablemente en realizaciones mexicanas del castellano, sean dialectos, idiolectos o sociolectos, así como los pidgins (lenguas híbridas) de los que éstos formen parte.
    3. La intención del discurso es eminentemente narrativa.
    4. Los textos están divididos invariablemente en unidades semánticas (estrofas) menores, hasta un máximo de diez versos (décimas) en general, nunca se les realiza (interpreta) “en una tirada”, como al romance.
    5. Independientemente de la métrica y rima de los especímenes particulares, sus pautas vocales son propicias para la memorización y la transmisión oral.
    6. Su ejecución musical siempre está inscrita dentro de las pautas propias de los géneros populares de México.
  3. Y presentan, como rasgos particulares:
    1. Modelo de origen colonial.
      1. Surgido entre el fin de las campañas de conquista y la guerra de Independencia, con sensible apego al romance y otros modelos populares provenientes de la Península Ibérica, dado que de éstos fungieron a la vez como sustratos y adstratos.
      2. La intención narrativa coexiste con la lírica, sin supeditarse nunca a ésta (siempre lo principal es contar una historia), y sólo por excepción busca la epicidad.
      3. En cuanto a la temática, es frecuente encontrar que los especímenes más antiguos sean versiones criollas de romances peninsulares.
      4. Los especímenes siguen pautas estilísticas similares a las del romance en uso del lenguaje, excepción hecha de topónimos y regionalismos, y de que nunca presentan estructura “de una tirada” de versos. Asimismo, es frecuente que la instancia narrativa principal sea la primera persona singular.
      5. Estructuralmente, las pautas de este modelo también están emparentadas con las del romance, pues no manifiestan de manera sistemática una división del discurso en unidades funcionales o estructurales concretas; es decir, presentan la anécdota como un todo, sin transiciones episódicas.
    2. Modelo de origen revolucionario.
      1. Surgido hacia el fin de la Colonia y consolidado durante la Revolución, con un ejercicio sistemático de divergencia respecto de los modelos peninsulares que devino en una manifestación cultural propia.
      2. Como característica común, la intención narrativa se exalta hasta la epicidad, pues se trata de destacar hechos heroicos o atributos del o los protagonistas (valor, heroísmo, virtud, fidelidad a una causa, creencia o persona), que pueden no ser humanos inclusive, o axiológicamente negativos.
      3. Los temas de los especímenes y las anécdotas tienen estrecha relación con la vida propia de las comunidades en que se originan o la vida nacional; sólo por excepción se encuentran versiones criollas de romances.
      4. Estilísticamente, el lenguaje de los especímenes es afín con el habla propia de las comunidades en que tienen origen; asimismo, las reiteraciones, repeticiones o incluso los estribillos pueden aparecer con mayor frecuencia que en el romance y el modelo colonial. La instancia narrativa preeminente es la tercera persona.
      5. Hay una división sistemática del discurso en unidades funcionales o estructurales concretas. En su realización más elemental, son: a) saludo y presentación (del cantor, el tema y/o el protagonista; ubicación geográfica y temporal de la anécdota); b) desarrollo de la anécdota (presentación del conflicto o situación dramática, clímax y desenlace); c) moraleja y despedida.
    3. Modelo moderno.
      1. Surgido con la consolidación de las instituciones republicanas postrevolucionarias, que se acompañó con la cancelación sistemática de los móviles sociales propicios al cultivo del modelo revolucionario, y la transformación de las formas de vida tradicionales con la intención de modernizar el país.
      2. La intención de los especímenes que pertenecen a este modelo puede sufrir distorsiones desde lo épico hasta lo lírico en un mismo texto, llegando a ser confusa. A la postre, una revisión cuidadosa del discurso revela la subsistencia de narratividad, característica imprescindible del género.
      3. Los temas y las anécdotas atañen a personajes que se encuentran al margen de, o en abierta oposición con la ley (antihéroes). Con frecuencia son ellos quienes encargan la composición de estos corridos, que vienen a ser así exaltaciones egocéntricas. Como caso contrario, también hay especímenes dedicados a la gente común y acontecimientos cotidianos, por lo que carecen de nudos dramáticos evidentes. Ambas tendencias comparten un mismo contexto, el de las tensiones entre distintos modos de vida (urbano-rural; proletario-burgués; legal-ilegal; arraigado-migrante) que sufre el protagonista a raíz de la transformación que ha sufrido el país con los intentos modernizadores emprendidos desde el Presidencialismo, generalmente bajo el signo de la capacidad o incapacidad económica para satisfacer necesidades básicas, de reconocimiento o poder.
      4. El manejo del lenguaje, así como el empleo de pautas estilísticas, también son reflejo de dichas tensiones, que no devienen en otra cosa que la desintegración de las formas de vida tradicionales y, con ellas, de sus manifestaciones culturales propias: los giros y vocablos rurales conviven con los propios de áreas urbanas, anglicismos o jergas ideológicas; la nominación de objetos de trabajo o medios de transporte cede lugar a la de objetos suntuarios o bien son metáforas de la represión; las armas ahora se usan para aniquilar al enemigo, ya no para defender el patrimonio personal, etcétera. Los metros y rimas llegan en ocasiones a manifestar evidente impericia, y las unidades estróficas del modelo anterior también manifiestan mayor o menor desintegración, con regresiones al modelo colonial o inclusive aproximaciones al romance, pues el texto llega a ordenarse en “tiradas” (nunca una sola) más que en estrofas.
      5. También sufren distintos grados de fractura las unidades funcionales o estructurales a que recurre el modelo revolucionario para la narración de las anécdotas, inclusive hasta la fractura total. Aunque en ocasiones los especímenes indician una regresión hacia el modelo colonial o el romance, igual es frecuente encontrar una sucesión de periodos discursivos complementarios que agotan elementos específicos de la anécdota.
    4. Los modelos estilísticos y estructurales del corrido tienen su génesis en circunstancias concretas de la vida nacional, sin embargo, la aparición del revolucionario no obsta para que el colonial coexista con él hasta la actualidad, ni la del moderno respecto a aquéllos, como patrones para el cultivo e interpretación del género, razón por la que no sólo subsisten los especímenes creados bajo modelos previos, sino que se empleó con posterioridad y se les emplea aún como pautas para creación de nuevos corridos.
    5. Dado que las variables sociológicas o culturales en la historia nacional se transforman de manera gradual, también es paulatina la consolidación de los modelos del corrido, factor que sumado a la sucesiva coexistencia de éstos deviene en la creación de especímenes o versiones que comparten características de más de uno, es decir, “de transición”.
  4. La afinidad de estas canciones-poemas con alguno de los modelos estilísticos y estructurales implica terminantemente su pertinencia literaria al corpus genérico del corrido, no obstante el género o subgénero musical al que pertenezcan.
  5. La evidente afinidad anecdótica, temática o textual con determinados especímenes del romance u otros géneros ibéricos, de alguna canción popular mexicana sujeta a las pautas de cualquiera de estos modelos, no obsta para que se le considere pertinente al género del corrido.
  6. Por el contrario, la afinidad musical o preceptiva con los géneros peninsulares excluye de manera terminante su pertinencia al corrido.
  7. El corrido no es un fenómeno cultural aislado en el ámbito cultural hispanoamericano ni en el nacional, y en su calidad de género popular tampoco estático, por lo que posible demostrar:
    1. Que siendo comunes los sustratos musicales y literarios provenientes de la Península Ibérica a todos los países hispanoamericanos, existen géneros o especímenes afines al corrido mexicano en general o algunos de sus modelos.
    2. Que ciertos géneros o subgéneros en la música popular mexicana son pertinentes en términos literarios a algún modelo estilístico y estructural del corrido, o producen especímenes pertinentes a éste en alguna proporción (híbridos).
    3. Que dada su imbricación intrínseca con la identidad nacional y regional, así como su flexibilidad estilística y estructural, el corrido y sus modelos son susceptibles de realizarse literariamente en especímenes pertinentes a géneros ajenos a la tradición musical mexicana o hispanoamericana.


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