Aprendizaje colaborativo/El carácter de las herramientas cognitivas

← Herramientas_cognitivas El_carácter_de_las_herramientas_cognitivas El_mapeo_cognitivo →

El_carácter de las herramientas cognitivasEditar

El término 'herramienta cognitiva' ha sido profusamente utilizado en la bibliografía educativa, al referirse a los diferentes papeles que podrían asumir las computadoras en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Sin embargo, es muy interesante rescatar, de la literatura referida a esa temática, diferentes aproximaciones a ese término. De acuerdo a Jonassen et al., una herramienta cognitiva refiere a las tecnologías, tangibles o intangibles, que mejoran la potencia cognitiva del ser humano durante el pensamiento, la resolución de problemas y el aprendizaje. Las herramientas cognitivas representan formalismos que permiten pensar acerca de ideas. Ellas condicionan las formas en que se pueden organizar y representar ideas y, por ello, necesariamente, comprometen diferentes clases de pensamiento (Jonassen et al., 1997). Lajoie señala que la metáfora 'herramienta cognitiva' remite a herramientas que pueden asistir a los alumnos a realizar tareas cognitivas, cumpliendo ciertas funciones, como por ejemplo: apoyar procesos cognitivos y metacognitivos, permitir a los estudiantes comprometerse en actividades que de otra forma estarían fuera de su alcance, facilitar a los alumnos generar y testear hipótesis en el contexto de resolución de problemas, etc., funciones que, obviamente, no son mutuamente excluyentes (Lajoie, 1993). Según Derry & Hawkes, la noción de Vygotsky de herramienta cognitiva apunta a un objeto provisto por el ambiente de aprendizaje que permite al estudiante incorporar nuevos métodos auxiliares, o símbolos, a su actividad de resolver problemas, recursos que, de otro modo, podrían no estar disponibles. (Derry & Hawkes, 1993).

Como podemos observar, esas visiones tienen una cantidad de puntos en común y, lo que resulta más interesante, no están acotadas a la computadora. En efecto, de acuerdo a esas aproximaciones, ejemplos de herramientas cognitivas serían el lenguaje, la computadora, el mapeo cognitivo, los símbolos matemáticos, etc. En virtud de ello, y como consecuencia importante, podemos observar que en la realización de mapeos cognitivos, en la representación de ideas, en la negociación de significados o en la construcción de hipertextos, entran en juego varias 'herramientas cognitivas', algunas de las cuales podrán tener soporte en la computadora. Ese panorama nos muestra los diferentes roles que pueden cumplir tales herramientas, como así también la plasticidad con la que se puede amalgamar su intervención. En tal sentido es interesante pasar a una breve discusión de las 'herramientas' pensadas como 'amplificadoras' o como 'reconfiguradoras' de las actividades cognitivas, tema que aparece en muchos debates sobre el rol de las computadoras en educación, pero que es extensivo a cualquier 'herramienta cognitiva'.


Según la visión sociocultural, una de las consecuencias que tiene la inclusión de una nueva herramienta cognitiva en el proceso de comportamiento humano, es la de alterar el curso y las características de los procesos mentales que entran en la composición del acto, reemplazando algunas funciones por otras. Esto implica que se reconfigura el acto instrumental, o, en otras palabras, se recrea y reorganiza la estructura total de la operación psicológica, de la misma manera que una herramienta técnica recrea la estructura general de las operaciones de trabajo (van der Veer & Valsiner, 1991). De modo similar, aunque en un contexto más acotado, Pea sostiene que, desde la perspectiva sociocultural, las herramientas basadas en la computadora no sólo sirven como 'amplificadores' de la cognición sino como 'reorganizadores del funcionamiento mental'. Esa distinción pone en relieve la organización funcional, o características sistémicas, de la actividad humana. Mientras amplificación sugiere primariamente cambios cuantitativos en los logros, lo que realmente ocurre es que las actividades humanas cambian cuando la organización funcional de esa actividad es transformada por la tecnología (Pea, 1993).