Teología Cristiana/La carga Apologética

La carga apologética


La concepción superior de DIOS, claramente diferente a las de divinidad y deidad, ha conllevado a lo largo de los siglos que no sólo sus principios se fundamenten en la fe irreductible (como generalmente sucede con lo metafísico e inmaterial). La tradición judeocristiana, ha sido históricamente acompañada de un potente y fortalecido movimiento intelectual, formado de pensadores con una fe militante (en los últimos siglos) o de hombres de fe que la defendieron a pensamiento. Esto último (la defensa de la fe) es un fenómeno muy significativo, y esencialmente característico de la ya milenaria concepción MonoTeísta del pueblo hebreo y muy particularmente de la iglesia.

El fenómeno apologético ( del griego apos, defensa; logos, palabra) que puede ser visto tanto desde una perspectiva proselitista, como desde una hegemónica, ha ganado un papel decisivo en la historia humana, porque abrió las puertas a la edificación de una nueva y pujante ciencia, esto es, la Teología, ora escatológica, ora CRISTOlogica, ora bíblica, ora natural… de tal manera que ya no puede concebirse pensamiento judeocristiano sin apologética, en efecto, el brazo armado de la Teología judeocristiana.


Desde las primeras disputas donde Tertuliano y Orígenes encontraron lugar, pasando por las grandes herejías Trinitarias, hasta los debates ecuménicos actuales, la apologética cristiana, sea exégesis o revelación, ha impulsado la historia del pensamiento y de las concepciones teológicas de los occidentales y supraoccidentales, precisamente por el anhelo de defender la fe yendo más allá de ella, surcando los límites que esta comparte con la razón; un logro de sabiduría.


Desde los primeros siglos del Cristianismo se han formulado estos credos racionales, por la necesidad evangélica de convencer; por la necesidad humana de preservar la fe.


Es algo de lo que han prescindido las demás religiones. Nunca la carga apologética de la Cristiandad ha visto su fin, se hacen nuevos argumentos, se robustecen los ya usados, desgastados por el tiempo y la civilización mundana que exige el progreso. La apologética cristiana dio a luz a la TEOLOGÍA del mismo nombre, y luego aquella se sometió a la segunda. Fue el lento resultado de un proceso histórico-social-eclesiástico, primero por una necesidad defensiva, luego por una necesidad religiosa y sapiencial.